JAIME BETHECOURTJaime Bethencourt

 

En ninguna de las comparecencias realizadas por los voceros del Gobierno o por el propio Clavijo, se ha querido entrar en el fondo de la cuestión que no es si las microalgas o cianobacterias son o no un efecto colateral del vertido incontrolado de aguas sin depurar, sino los vertidos en sí, el por qué estos se realizan impunemente, cuál es su cantidad y que medidas urgentes va a tomar el gobierno para acabar con esta intolerable situación. Un fenómeno este que, aparte de poder afectar a la salud de los habitantes de las islas, lesionan todo el sistema biológico marino de nuestras costas, además de poner en peligro al sector turístico como medio económico que da actividad laboral a un amplio número de nuestros conciudadanos.
Cuando la nefasta Ley del Suelo inicia su andadura, son ya demasiadas las actuaciones impunes contra nuestro patrimonio las desarrolladas por este gobierno, convertido ya en un auténtico peligro público por su desprecio a las personas y al medio natural de los cuatro puntos cardinales de Canarias. Tras continuar propugnando el salvaje desarrollismo, promover la sobrecarga turísticas que supera la capacidad de nuestro Archipiélago, negarse a la ejecución de medidas proteccionistas para nuestro territorio y sus espacios naturales... hay que pararlos en esta suicida deriva. Su deportación política se convierte en inexcusable cuando este baladrón y su equipo gubernamental, un día sí y otro también promueven el crecimiento del capital especulativo y el desmedido enriquecimiento de la patronales para, de paso, empobrecer inmisericorde y sin descanso a los trabajadores, aumentando sus jornadas laborales y reduciendo sus salarios. O dimite o en breve tiempo convertirá a nuestras islas en un maldito erial.