Las silenciadas víctimas de SPANAIR en el Parlamento

Wladimiro RodriguezWladimiro Rodríguez

Cuesta hilvanar, en unas pocas líneas, la que ha sido una de las personas más ricas en el plano humano. Fue un hijo de la tierra comprometido con su gente, solidario con el mundo rural, con una sabiduría cargada de un ayer rico en vivencias de gran valor para entender el hoy, y como referencia de un mañana que sembraba todos los días. Pedro fue voluntad de esfuerzo y compromiso hasta el último aliento (estuvo sembrando trigo en el Rodeo, o en el arrastre unas pocas horas antes de entrar en el hospital).

Pedro tenía claro que, en los tiempos que nos toca vivir, el campo no se defiende sólo con el arado y la hoz. Como ejemplo, su convivencia con la ganadería, la labranza para mantener los animales, y los programas en medios de comunicación en los que fue un maestro con gran autoridad, no sólo moral, sino bien documentada. Sus planteamientos sobre el REF, sobre la política agraria, las importaciones, la defensa de la producción local frente a los "lobbys" de los grandes importadores, etc., fueron algunas de las cuestiones que le llevaron a ganarse el respeto de todo el sector. Su papel en la defensa del matadero, la vaca canaria, el queso, las cabras.

Marcó escuela, con los jóvenes incorporados al campo, el arrastre, las vacas y las romerías, como elementos de dignificación y acercamiento del mundo rural a la sociedad urbana, que no quiere que cante un gallo en la madrugada isleña.

Qué decir de Pedro en la defensa del suelo rústico y su filosofía de que "el mejor protector del suelo rústico es el que lo cultiva". No es casual que sea La Laguna el mayor municipio en superficie labrada de Canarias. Recordemos también a Pedro y el "no" a la autopista por Los Rodeos o a la vía al sur de la Mesa Mota.

Pedro fue un maestro autodidacta, capaz de mantener debates sobre economía, medioambiente y entorno económico canario con profesionales de la materia y del mundo universitario. Se ganó el respeto no sólo en el plano ético, campo en el que todo el mundo era consciente de su valía por su defensa del interés colectivo.

Molina fue un muro ante los procesos de vida fácil, comida rápida, "dumping" y campo para urbanizar. Entendemos que es en este ámbito en el que tuvo una visión adelantada a su tiempo, ya que, ante el espejismo del dinero fácil, tierra igual solares, comida barata, campo como sinónimo del pasado, él se plantó en la defensa de la vaca basta (hoy reconocida como una raza propia), de las semillas de nuestra tierra, los aperos de labranza y en sacar a la luz la contaminación con el campo y lo rural, el valor y el precio de las cosas (el agua, la leche).

Ahora oímos hablar de que China es el mayor importador de alimentos del planeta, y de que parte de la deforestación de Brasil, Paraguay y otros es a causa de la plantación de soja para abastecer al gigante asiático, mientras que las cuencas de los grandes ríos Hoang-Ho y Yang-Tse, en los que se cultivaba arroz, ahora son ciudades y autopistas. Pedro, sin viajar a China ni Java, tenía claro que no hay que visitar el Yang-tse para comprometerse con lo pequeño, lo local, lo nuestro. Con su defensa de las tierras para hacer surcos entre Las Mercedes y Mª de Birmagen, dejó un campo cargado de compromiso, con su obra y su buen hacer.

Nena, Pedrito, Cacho y un colectivo amplio, como alumnos, estamos comprometidos con escardar y cuidar su sementera. Sirvan estas líneas para trasladar nuestro respeto y cariño a Pedro y su familia.

 

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