Tomás Ramos copiaTomás Ramos

Este viernes 26 de enero, a las 19.30 horas de la noche, en el Palacio Salazar de Santa Cruz de La Palma, tuvimos el gran “honor” de poder escuchar a nada menos que al Presidente del Consejo Consultivo de Canarias, el Sr. Luis Fajardo Spínola, que nos viene a hablar de la Ley del Suelo, arropado por toda la institucionalidad de la casta política profesional de la isla de La Palma. Como bien recoge la prensa del régimen, en su largo curriculum vitae se encuentra haber sido “catedrático de la Escuela Universitaria de Derecho Administrativo de la Universidad de La Laguna y profesor titular de Derecho Administrativo en esa misma Universidad. Durante la Transición democrática fue uno de los líderes del PSOE no exiliados. En el XXVII Congreso del partido, celebrado en 1976, fue elegido secretario ejecutivo de Política Municipal de la Comisión Ejecutiva Federal, puesto que ocupó hasta 1984. En el ámbito institucional, diputado al Congreso en cinco ocasiones consecutivas, miembro de la Diputación Permanente de la Cámara, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y de la Comisión de Administraciones Públicas y miembro de la Comisión Constitucional durante la redacción de la Constitución de 1978. Fue miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, donde presidió la Comisión de Medio Ambiente y de la asamblea de parlamentarios canarios que redactó el proyecto de Estatuto de Autonomía para las Islas Canarias. En las elecciones al Parlamento de Canarias de 1995 obtuvo escaño como diputado por Lanzarote. Tras renovarlo en 1999, abandonó el escaño en 2002, cuando el Parlamento canario lo eligió como miembro del Consejo Consultivo de Canarias de los cuatro que correspondían a la cámara.”

¡¡Impresionante curriculum!! Lástima que, a los medios de comunicación masivos y besamanos se les haya olvidado un detalle muy importante de su historial, que para muchos canarios y andaluces tiene una importancia capital, a la hora de valorar el historial de este señor tan importante: fue miembro de la Comisión Parlamentaria que “investigó” (¿?) las muertes a tiros de dos jóvenes, del andaluz García Caparrós y del canario Javier Fdez Quesada. Y, además, en el caso de la muerte del estudiante canario… fue testigo visual de los hechos. De ambos sucesos se han celebrado este pasado diciembre los 40 años. De sendos crímenes, repito, 40 años después, esta estupenda democracia y ese Congreso tan transparente mantienen bajo llave y en secreto, sin poderse acceder a ellos, los documentos de dicha investigación parlamentaria… como se afirmó, con gran escándalo y vergüenza, en los actos celebrados el pasado mes de diciembre en La Laguna y a los que, quien firma estas líneas, asistió, como testigo también visual de aquella salvajada.

El señor Fajardo Spínola tuvo el “valor” de asistir al acto universitario en recuerdo y homenaje de Quesada, este pasado 12 de diciembre. Pero no para hacer la mínima autocrítica personal e institucional de la labor de tal Comisión Parlamentaria “investigadora”. Sin posibilidad de ser respondido por parte de los presentes, familiares y testigos, se limitó… en su papel de fiel defensor del inmaculado y ejemplar historial de nuestra “Modélica Transición”… a defender la perfección, “dadas las circunstancias”, del trabajo de esa Comisión de la que fue miembro. Recojo las palabras de Carlos Fernández Quesada, hermano de Javier que expresó muy bien el papel de ese grupo de parlamentarios: “un paripé”.quesada parque estudiante

No sé casi nada de leyes, pero creo que es de conocimiento general que, cuando alguien es testigo de unos hechos presuntamente delictivos… y más aún si acaban con un muerto, debe declarar ante la Justicia. Recordemos la actitud del Sr. Fajardo Spínola: Era diputado, fue testigo desde el balcón de su casa de lo que estaba sucediendo, pudo ver entonces que la posterior versión oficial del Ministro Martín Villa era una pura patraña… y ni declaró ante un juez ni declaró ante la Comisión Parlamentaria de la que formaba parte… Para más inri, firmó al final las conclusiones esperpénticas de dicha Comisión. De todo ello, y más, pueden ver cumplida documentación en el magnífico libro de investigación de la jurista malagueña Rosa Burgos, “La Bala que cayó del Cielo”. A Rosa Burgos, que se desplazó a La Laguna este pasado diciembre para los actos de homenaje a Fdez. Quesada, siempre estaremos eternamente agradecidos todos aquellos que quedamos marcados y conmocionados para toda nuestra vida por aquellos hechos y los posteriores.

El Sr. Fajardo Spínola es ya una persona de bastantes años. A pesar de mi evidente, enorme desagrado y antipatía por su persona, no le deseo ningún mal. Lo expreso clara y sinceramente. Le deseo una larga, muy larga vejez, con plenas facultades mentales, en el dorado retiro que disfrutan en su jubilación quienes han sido congresistas y otros altos cargos. Tengo la esperanza, tal vez iluso de mi, que tenga la oportunidad, antes del desenlace final de la vida que a todos nos tocará… de que haga con calma un repaso de su pasado y, tal vez, con la Parca en puertas, acabe llegando a admitir que su actitud y acciones en aquellos momentos trágicos fueron un acto de inmensa cobardía personal y política, una falta absoluta de sensibilidad humana por el dolor de una familia destrozada que merecía justicia, y una burla a quienes pensábamos que, muerto el Criminalísimo y con un Congreso electo, los representantes de la izquierda iban a ser implacables a la hora de no permitir más el ocultamiento de crímenes de esta naturaleza, propios de una dictadura. Pero no, tanto él como representante del PSOE, como el miembro de PCE ya fallecido que también estuvo en esa comisión parlamentaria, no marcaron ningún tipo de diferencias con la actitud previsible de los miembros de Alianza Popular y UCD, miembros natos del franquismo reformado. Todos iguales en ignominia. No fue extraño que poco después de la Ilusión de la Transición, viniera el Desencanto. Porque hechos similares, ocurrieron aquellos años por decenas y decenas, y con las mismas conclusiones de las “investigaciones oficiales”: no hubo culpables, fue un trágico accidente, una bala cayó del cielo, no se puede saber el autor… etc. etc. Y cuarenta años después, “sostenella y no enmendalla”, erre que erre con el cuento de la modélica Transición, modélica Constitución y modélica Justicia española.

Juan Brito

Juan Brito nos deja un valioso legado de actividad cultural y patrimonial

El miércoles, 14 de febrero, falleció el singular lanzaroteño, Juan Brito, un pastor y agricultor que complementó de forma autodidacta con un destacado trabajo de recuperación y promoción de la historia y el patrimonio cultural de su isla. Nacido en el municipio de Tinajo hace ahora 98 años, su prolífera actividad se extendió por los campos de varias ramas de la artesanía, de la arqueología, la investigación y el folklore, habiéndonos dejado un amplio legado para el conocimiento y la preservación de la identidad y la cultura de su isla y del Archipiélago.

Juan Brito, recibió en el año 2003 la Medalla de Oro de Canarias por la defensa de las tradiciones del País Canario.