18.3.2019

Ramon TrujilloRamón Trujillo

 

Canarias necesita un amplio debate público sobre sus infraestructuras de transporte para evitar nuevos despilfarros. Ginés de Rus, catedrático de economía aplicada de la Universidad de Las Palmas, escribía hace años que “no es infrecuente que se acometan proyectos cuya rentabilidad social esperada es negativa. En este caso, las infraestructuras reducen el nivel de bienestar social, al constituirse en una carga, en sus gastos de construcción, explotación y mantenimiento para el conjunto de la sociedad”.

El gasto en infraestructuras innecesarias obviamente no ocurre sólo en Canarias. En 2008, antes de sufrir los efectos de la crisis, España dedicó el 1,62% del PIB a infraestructuras. Ese mismo año Alemania destinó el 0,7% de su PIB, Francia el 0,5% y Estados Unidos el 0,49%. En realidad, países como Alemania, Reino Unido y Estados Unidos nunca han dedicado el 1,6% de sus PIBs a infraestructuras en tiempo de paz. Esto nos da la medida de nuestra desmesura.

En marzo de 2018, Ginés de Rus compareció en el Parlamento de Canarias y propuso crear una agencia de evaluación de proyectos de infraestructuras, independiente de la administración que promueva el proyecto. Explicó que España sólo usa el 50% de su capacidad portuaria. Afirmó que el Puerto de Arinaga no tenía viabilidad (recordemos que recibió tres barcos en sus cuatro primeros años) y añadió que el Puerto de Tazacorte se hizo después de remitir tres informes de coste-beneficio a la Comisión Europea que fueron rechazados. Dieciséis años después de su inauguración, el Puerto de Tazacorte recibió su primer crucero y, de inmediato, las autoridades locales han exigido su ampliación.    

Ahora se plantea gastar más de 40 millones de euros en ampliar el muelle de Agaete, pese a que sólo se cubre el 30% de las plazas que oferta. Luis Ibarra, ex presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, rechazó la ampliación de ese muelle    y lo comparó con los que “no han cubierto ni mínimamente las previsiones […]: Arinaga, Tazacorte, Gran Tarajal, Granadilla…”. Sobre este último, el pasado mes de junio, el alcalde Granadilla declaró que su predecesor “estaba engañando a la ciudadanía […] cuando hablaba de los miles de puestos de trabajo que iba a traer este puerto” y que no trajo. Más aún: en julio, el presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia afirmó, sobre la implantación de instalaciones para el gas natural, que “nosotros sólo nos sentimos incómodos cuando se intentan socializar las pérdidas” y señaló que ese era caso de Granadilla.

En Tenerife se plantea destinar 200 millones de euros a la construcción de un puerto en Fonsalía, aduciendo la saturación del cercano puerto de Los Cristianos. Sin embargo, Pedro Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, declaró, en septiembre, que al puerto de Los Cristianos “no le pasa nada porque el problema está en el acceso” debido a los atascos de tráfico. Y la solución al atasco no es construir otro puerto.

Asimismo, en su comparecencia parlamentaria, Ginés de Rus afirmó que “no hay ni una sola evaluación económica que justifique la construcción de trenes en las Islas” y el consiguiente gasto de 5.000 millones de euros. Es llamativo constatar, por ejemplo, que el consejero de Política Territorial del Cabildo de Tenerife declarara, en julio, que gastar 2.600 millones en trenes en la Isla “a lo mejor no es lo más idóneo”. Sin embargo, en noviembre, el presidente del Cabildo pedía a AENA que la futura terminal del Aeropuerto del Sur se coordine con el futuro tren del Sur. Por otra parte, un informe técnico del Cabildo señalaba que los ingresos del futuro tren del Norte sólo cubrirán el 26% de los costes.

Hay más infraestructuras previstas que debieran ser objeto de evaluación independiente. Por ejemplo, la construcción de una tercera pista en el Aeropuerto de Gran Canaria y de una segunda pista en el Aeropuerto de Tenerife Sur. En 2018, movieron respectivamente 13 y 11,2 millones de pasajeros. Ya que no llegan a utilizar ni la mitad de la capacidad de sus pistas es lógico preguntarse si hay que construir más pistas. ¿Por qué el aeropuerto londinense de Gatwick llegó a mover 35 millones de viajeros con una pista y, sin embargo, en Canarias hacen falta tres pistas para mover 13 millones?

Podríamos poner muchos más ejemplos para mostrar que necesitamos un debate sobre infraestructuras sereno e informado. Canarias merece un debate honesto para priorizar racionalmente el uso de los recursos públicos.  

Ramón Trujillo

 

Canarias con Cataluña

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La delegación de INTERSINDICAL CANARIA es recibida con emotivos saludos y aplausos en la manifestación celebrada en Madrid el 16 de marzo por el derecho a decidir y la libertad de los presos políticos catalanes.

 

 

 

 

 

 

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10.3.2019