J. BethencourtJaime Bethencourt

La reforma del Estatuto de Autonomía aprobada recientemente por el Congreso de diputados español, adolece de contenido que incorpore materias competenciales reseñables para ampliar el  autogobierno para Canarias. Igualmente, la reforma en el ámbito económico referido al REF, no va a garantizar necesariamente mejoras objetivas para la mayoría social de Canarias para la calidad de los servicios que reciben. Hasta la fecha, contrariamente, la distribución de los recursos provenientes de ese régimen económico realizados por todos los gobiernos autonómicos del Archipiélago, han acentuado el injusto reparto de la riqueza, marginando a las clases populares y a los trabajadores para favorecer a la minoría opulenta.

En materia electoral, hay que reseñar que, pese a rebajar  los topes para alcanzar presencia parlamentaria, se mantiene la desproporción entre voto y representación, elevando el valor del sufragio de determinados ciudadanos frente a otros en razón a su ubicación geográfica. 

No se trata sólo de que el Archipiélago se dote de mayores transferencias para ampliar su autogobierno, cosa que, además, no ha ocurrido, sino que las competencias ya delegadas sean correctamente gestionadas, y que el sistema autonómico redunde en el progreso social, combatiendo la extrema desigualdad social existente en Canarias.  Tras 36 años, los resultados del actual régimen autonómico y de sus gobiernos van en dirección contraria, con los peores indicadores laborales en salarios y empleo, los niveles más altos de pobreza, el más injusto reparto de la riqueza, una inadmisible desprotección a la dependencia, o los peores servicios públicos, además de un relevante extravío de las señas identitarias y culturales del País canario por la  promoción y culto  a todo lo foráneo.

Ciertamente, los gobiernos de España han castigado secularmente a los canarios con una  inversión inferior a las media de las comunidades autónomas, pero resulta igualmente evidente que esa discriminación ha sido deliberadamente tolerada por el conjunto de los ejecutivos autonómicos. Hay que recordar que la recaudación de la hacienda española en Canarias por operaciones comerciales globales,  es muy superior a las inversiones que realiza el Estado.

Los promotores de la actual reforma, además, han recurrido a la retórica para reseñar innecesariamente como objetivos a alcanzar, derechos ya reconocidos en la constitución española, pero además los proponentes han renunciado a elevar el actual e insuficiente nivel competencial al no plantear reivindicación alguna al Estado en materias básicas como un marco canario de relaciones laborales, aguas marinas, fiscalidad, hacienda canaria, seguridad social, costas, puertos, aeropuertos, inmigración o servicios fitosanitarios. El eufemismo de “región ultraperiférica” con el que la reforma estatutaria define a Canarias, aparte de extravagante, esquiva el más adecuado de territorio con unas estructuras económicas de carácter colonial, pero además, la obviedad de definirnos como archipiélago atlántico, pretende ignorar acomplejadamente la realidad geográfica africana del Archipiélago. 

 UN ESTATUTO QUE FALSEA NUESTRA HISTORIA Y CARECE DE LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA

En su preámbulo, los redactores y promotores de la reforma estatutaria, por ignorancia o burda manipulación de la historia, no dudan en afirmar que “tras la conquista se produjo en Canarias una transformación de sus estructuras a la que los isleños se adaptaron rápidamente, asimilando la cultura y religión del conquistador”, cuando la realidad es que la resistencia de los antiguos canarios a la colonización española duró más de 100 años y esa “asimilación” se produjo por imposición y de forma cruenta, mediante las armas, la salvaje persecución y las prácticas esclavistas.   

Esta revisión del Estatuto vuelve a relegar a la bandera estrellada mayoritariamente asumida por los canarios para continuar imponiendo la enseña de los perros de sumisión a la desprestigiada y decadente monarquía española. Pero, además y sobre todo, hay que resaltar la ilegitimidad democrática del actual Estatuto y de sus reformas al haberse secuestrado a los canarios un referéndum en el que expresen su parecer sobre el mismo. Son estas las consecuencias de un gobierno y un parlamento  sin autoridad frente al ejecutivo del Estado. Una clase política que, encabezada por Coalición Canaria, se reconoce como incapaz para impulsar un verdadero autogobierno que conmute toda la cadena de factores negativos de carácter social y laboral  existentes en nuestra Nación canaria.

Jaime Bethencourt Rodríguez

Del Secretariado Nacional de Intersindical Canaria

Fco Javier Gonzalez Perez 4.2018

Francisco Javier González

 

42 AÑOS DEL ASESINATO DE BARTOLOMÉ GARCÍA LORENZO

 

Este escrito forma parte de un “cuentistoria” –mitad cuento, mitad historia, que tengo intención de publicar algún día. He procurado que todos los nombres de compañeros militantes que aparecen están ya formando parte de nuestros Machiales en el mundo de la memoria formando una nueva constelación de verdes estrellas. Está relatado, novelado,  por Manuel “Chiclijo” un supuesto –pero posible- militante de Gran Canaria pero, salvo ese nombre, todo es rigurosamente histórico respecto a los hechos sucedidos.

BARTOLOMÉ GARCÍA LORENZO

  -Me acuerdo muy bien.  Después de Antonio fue el pobre Santiago –Chago- Marrero, un militante independentista serio y decidido a luchar. Lo tirotearon al intentar llevarse unas pistolas del cuartel de La Isleta en Las Palmas en 1977, el mismo año de la Huelga General en Tenerife cuando asesinaron a Javier Fernández Quesada…. Pero, no. ¡Mira que la memoria es puñetera! Antes que Santiago y que Javier la policía colonial acribilló a balazos a Bartolomé García Lorenzo en Somosierra. Me acuerdo porque al enterarme, con la misma, tiré pa’Tenerife con bastantes compañeros de Tamarán.

El espejo devolvió a Manuel Chiclijo la imagen y el recuerdo de Bartolomé, que lo miraba con sus ojos tristes de joven deportista veinteañero, estudiante de magisterio, con su barba en punta  y la frente despejada y tersa. Recordó con un cierto escalofrío lo que sabía de aquel vil asesinato. Bartolomé estaba, aquel 22 de septiembre de 1976 en el bloque “Divina Pastora”, en el 4º piso, casa de su prima Antonia, con ella  y su bebé, en la “Barriada de Somosierra-García Escámez”, nombre que a Manuel  lo remite a la Guerra de España, a sus generales y al que fue verdadero Virrey de Canarias con el Mando Económico-Militar. Alguien toca a lo puerta y, cuando Bartolomé la abre, se encuentra unos hombres armados que lo apuntan. Asustado, intenta cerrar, y un vendaval de disparos perforan la endeble puerta de barriada popular de los 40, descascaran el yeso de las paredes y llegan, incluso, al patio de una vecina. Treinta impactos en total que realizan 6 sicarios policiales (4 del Cuerpo General de Policía y 2 de la entonces Policía Armada –luego “Nacional” pero de “su” nación-). El doctor Toledo que durante más de 6 horas intentó lo imposible para salvarlo, contó 4 agujeros de bala en el joven cuerpo de Bartolomé

Los nombres de los asesinos que dispararon a Bartolomé cuando abría la puerta  aparecieron claros en la memoria de Manuel. Ninguno conoció prisión por el asesinato. Es más, ante la que se armó en las islas, a los cuatro días de la balacera los trasladaron a Madrid para protegerlos y al aeropuerto fueron a recibirlos más de 200 policías españoles apoyando a los asesinos. Dos años de cese en el cargo pero sin perder la antigüedad y a recuperar sus puestos como si nada hubiera pasado.

Eran: Juan José Merino Antón, ascendido a subcomisario en 1981; José Antonio del Arco Martín, escolta del ministro socialista Ernest Lluch, ascendió a inspector y fue en Madrid Jefe de Contravigilancia en la Unidad de Protección de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana; José Mª Vicente Toribio trasladado a Zamora; Ángel Dámaso Estrada destinado como inspector a Madrid; Juan Gregorio Valentín Oramas y Miguel Guillermo García López.

El gobernador colonial, Rafael Mombiedro de la Torre, intentó hacer prevalecer la versión policial de que Bartolomé estaba armado y que lo confundieron con Ángel Cabrera Batista, “El Rubio”,supuesto autor del secuestro y desaparición del tabaquero Eufemiano Fuentes, uno de los hombres fuertes de la burguesía canaria españolista y miembro de las trágicas “Brigadas del Amanecer”fascistas en Las Palmas durante la Guerra de España que tantos asesinatos cometieron. Lo impidió la postura enérgica del padre de Bartolomé, D. Andrés García Vidal que, aunque jubilado, había sido teniente de la guardia civil española. El cipayo Mombiedro, al día siguiente, mientras Bartolomé moría desangrado en el Hospital Insular, emitió un comunicado expresando su “profundo sentimiento” y anunciando que Gobierno Civil español “incoaría un expediente y elevaría al juzgado las oportunas diligencias” Agua de borrajas que no iba a calmar los ánimos de los canarios y la isla ardió con rabia incontenible.

Manuel Chiclijo, ese mismo día de la muerte de Bartolomé, con bastantes compañeros de Tamarán tiraron pa’Tenerife en el ferry de Transmediterránea, el “Ciudad de La Laguna”. Mirando al espejo veía las caras de algunos que esa noche del 23 estaban en la Plaza de Somosierra. Cuando Manuel llegó al lugar, sobre la capota de un coche amarillo, micrófono en mano, estaba un compañero de Gran Canaria, Pedro Brenes, que, desde que regresó de Argel, estaba viviendo en Tenerife trabajando en la CCT y militando en el PTC. Mientras Chicho Montesinos y otros compañeros de la CCT repartían panfletos llamando a la Huelga General, Brenes, desde su improvisada tarima, llamaba a irnos a manifestar al centro de Santa Cruz. Había compañeros de todas las formaciones de izquierda. Allí estaban la gente de la LCR también con su megáfono llamando a la Huelga General y a la manifestación, de la ORT, del PTE, del PCC(p) de Carlos Suárez, del PCE, del PUCC, de otros sindicatos como el SOC, CC.OO y UGT….

Precisamente –recordaba Manuel-  fue Chicho Montesinos quien me presentó a bastantes compañeros de Tenerife, todos ellos importantes motores en la lucha, como Julio Bastarrica Galván fundador del MIC en Venezuela y dirigente del PTC a quien acompañaba su inseparable compañera Mery; a Fructuoso Rodríguez Díaz, alma del independentismo en Taco acompañado de Raúl Delgado, sobrino-nieto del propio Secundino, al que apodaban “El Ciego” por su trabajo en la ONCE y de Luis “El Cambullonero” un fornido y entusiasta militante que lucía una camiseta con las siete estrellas verdes y la leyenda “GUAÑAC” que iba acompañado de otros cambulloneros y de Víctor de León, el inquieto e incansable luchador conocido como “Vitito”, cuya afilada y valiente lengua temían todos los arribistas; a Fidel Campo Sánchez, un español que había adoptado a Canarias como patria propia; al combativo militante de San Miguel de Abona, Alejo Toledo, con otros compañeros del sur tinerfeño; a Miguel Pardo de Donlebún, “Miguelón”, un anarquista luchador por la independencia al que luego “suicidarían” en El Hierro; a José Peraza González, que había dejado sus clases en la Academia de Bellas Artes para pintar al campesinado y el paisaje canario y que, al año siguiente, sería detenido, encarcelado y torturado por pertenecer al aparato cultural del MPAIAC que dirigía Hermógenes Afonso de la Cruz “Hupalupa”, que por entonces daba charlas sobre los guanches por toda la isla que, invariablemente, terminaban con la apasionada declamación del poema “Mi Patria” de Secundino Delgado. Hupalupa, desde Solidaridad Canaria editaba, a multicopista, unos cuadernillos de “Nombre Guanches” que repartía en las charlas y que, un par de años más tarde, formaron el primer cuaderno de aquellos célebres “Apuntes para la Historia de Canarias”.

Esa noche conocí también a Carmelo Brito, un militante gran conocedor de la música africana; al poeta gomero Tomás Chávez Mesa que, escrito a pluma con primorosa letra, me regaló un folio con el poema “Para quién Afortunada”; al abogado laboralista de la CCT y militante del PTC Miguel Ángel Díaz Palarea; al también laboralista comprometido Agustín Padilla Fuentes y al abogado que defendía en Tenerife a los presos independentistas, José Manuel de Villena Quintero y su esposa Rosario Ramos, prima hermana del gran folklorista Sebastián Ramos “El Puntero”, y a dos hombres claves en la refundación del PNC como organización independentista que eran Domingo Salas Lladó y Eusebio Llarena, que una vez se había quedado toda una noche cerrado en la catedral lagunera para “decorar” con pintura negra el supuesto sepulcro del criminal Alonso de Lugo.

Manuel Chiclijo buscaba con la mirada a compañeros del MPAIAC, del PTC o del PCC(p) que suponía que habrían venido de Tamarán y que estarían en la plaza como era Placeres el isletero; el batallador y comprometido Juan Mederos “Metralleta”;  Pepe Santana, uno de los presos del MPAIAC muy activo en Solican, que se iba a comer los bocadillos de chorizo de Teror en el bar de la Calle Juan de Quesada, con Bentonio Ojeda; Sebastián Ramírez, -Chano-; Agustín Ferrera; Tito Stinga; Paco Díaz; Servando García Rodríguez “Echedey” el que, con José Antonio Medina, asaltaron en 1977 en plena navegación al barco “Antonio Armas” exigiendo la liberación de Guetón, preso en el penal de Santa María en España, y que los condujera a Argelia; a Andrés García Molina; a Juan Valiente Marrero, aquel luchador de siempre,  mahorero del norte, de Arrecife, que en noviembre del 48 arranchó y salió “pa’la pesca” con el bergantín-goleta “Arlequín” y apareció, meses más tarde, lleno de canarios que huían del hambre y del fascismo, en Isla Margarita. Entrevió a algunos, pero el rebumbio era tal que fue imposible hablar con ninguno. Se quedó Chiclijo dudando de si uno de ellos era Orencio Moreno, patriota veterano y muy luchador, pero no estaba seguro porque por esta época pensaba que estuviera por Finlandia. La gente, puño en alto, coreaba a los que intervenían desde la capota del coche o desde el suelo gritando consignas desde ¡Disolución de los cuerpos represivos! a ¡Independencia! y cantando la Internacional

¡Que terrible noche, llena de dolor, rabia y dignidad! Recordaba Chiclijo como a eso de las once de la noche, un grupo de unos 300 salió en manifestación con la intención de llegar hasta el Gobierno Civil español y allí estaba yo, indignado y lleno de determinación y afán de justicia. Al llegar a la Plaza de la Paz ya sumábamos más de mil airados manifestantes, pero la Rambla –entonces del General Franco- y las calles adyacentes, estaban tomadas por las fuerzas represivas españolas, por lo que la gente se sentó, bloqueando todas las Ramblas. A la media hora de sentada una masa de más de 3.000 nuevos manifestantes llegó desde Somosierra. La policía española, con los refuerzos que de toda la isla y de Gran Canaria había concentrado el gobernador civil colonial, inició una carga. Los enfrentamientos se  produjeron por todo el centro de la ciudad, con piedras y barricadas formadas con coches. Los choques fueron múltiples y muchos los detenidos. Se rumoreaba incluso con un herido de bala, un militante del PTC pero, igual que sucedía otras veces, si la herida no era muy grave no se acudía al hospital y, por ello,  Chiclijo no pudo comprobarlo. Casi rayando el alba, volvimos a la Plaza de Somosierra que seguía llena de gente. Mujeres llorando que repetían las palabras de Dulce, la hermana de Bartolomé, “Ay, hermano. Esos bandidos que te asesinaron no te dejaron que fueras maestro ni que tuvieras hijos”.

Toda la isla se levantó ese viernes 24 de septiembre clamando, con el puño en alto, contra la represión y el asesinato. Balcones y ventanas se llenaron de crespones negros. Universidad, centros de enseñanza, bancos, y muchos comercios de Santa Cruz y La Laguna permanecían cerrados. El entierro fue la mayor manifestación de luto y rabia conocida en Tenerife. Más de 25.000 personas. Junto a los militantes de izquierdas e independentistas, los trabajadores de la refinería, del muelle, de las tabaqueras, de la construcción –sectores entonces en lucha- estaban en pleno junto a profesores y alumnos en la abigarrada manifestación. A la salida de la familia y del féretro de la iglesia de San Fernando para dirigirse a Santa Lastenia el cacique tinerfeño, Leoncio Oramas Tolosa, entonces alcalde de Santa Cruz y amigo personal de Juan de Borbón y de su hijito el rey Juan Carlos, con el presidente del Cabildo tinerfeño –colocado en ese puesto por el cacique Oramas- Rafael Clavijo, y otros cargos oficiales, tuvieron que salir del cortejo, huyendo de la rabia popular, protegidos por la policía.

El gobernador español, que veía desde la víspera el desarrollo de la ingente protesta y conocía su incapacidad para controlar a las masas, había pedido al ministro Martín Villa –aquel que ordenó el frustrado asesinato que dejó malherido en Argel a Antonio Cubillo- refuerzos policiales y, por avión, llegaron desde España gran número de especialistas en represión de la policía armada y la guardia civil. Los represores tomaron los puentes de la autopista de norte, cerraron los muelles y todos los accesos a Santa Cruz exigiendo, con brutalidad, la documentación de todos los coches que, con crespones, intentaban el paso. A más de una pobre señora le clavaron el DNI en la boca y muchos automovilistas y peatones fueron golpeados salvajemente, lo que provocó que los enfrentamientos se generalizaran por toda la ciudad, levantándose barricadas con restos de obras, coches o lo que venía a mano.

En ese ambiente alzado general, con multitud de heridos y de detenidos, se convocó una Huelga General para el lunes 27 que fue la más masiva e importante conocida hasta entonces en la isla con todo un pueblo en pie, desarmado, pero con el coraje suficiente para enfrentarse a los represores. Esa tarde de la Huelga General, que solamente las guaguas encarnadas de la Exclusiva, propiedad del cacique Oramas, rompieron parcialmente, regresó Manuel a Tamarán con el corazón encorajinado pero seguro de que vería la libertad y la independencia patria

Chema HernandezChema Hernández Aguilar

Las Islas de San Pedro y Miguelón se encuentran, como Canarias, en el Atlántico, también las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur, Islas Sándwich de Sur o Santo Tomé y Príncipe.

Tras la penosa lectura de la reforma del Estatuto de Canarias he remitido exprés y urgente a todos los Archipiélagos que comparten océano con Canarias un email que contiene el artículo 1, para que, a partir de ahora, se definan como Archipiélago Atlántico, por tanto, desde este momento son Atlánticos pues debe ser que lo eran, pero no lo sabían, eso sí, con paciencia e imaginación espero que llenen de contenido dicha definición, una vez señalada la ubicación geográfica, añadan lo que parezca que nos asemeja unos a otros en una especie de mística atlántica de un Océano que, según sus inspiradores nos coloca en las costas americanas y nos aleja de las africanas, sin embargo aún estoy por saber en qué consiste, además de los consabidos cuatro lugares comunes que servirían también tanto para un roto como descocido, para cualquier mar u océano, para cualquier cultura de costa.

También, de paso, el texto de la reforma del estatuto espero que ayude a las múltiples culturas que integran el continente americano y que son bañadas por el Atlántico, que curiosamente han estado y están en esa reflexión aún no cerrada sobre las culturas nacionales en las américas, seguramente los talentosos redactores lo han resuelto de un plumazo.

Ironías aparte, pienso que sólo a una inteligencia ingenua, negadora de nuestra realidad o con necesidad de afecto de la metrópoli se le puede ocurrir tremendo artilugio hueco, más propio de los abigarrados enfoques críticos eurocéntricos.

En definitiva, todo para evitar el término colonia que es lo que realmente nos asemeja, al igual que el hecho de ser colonizados por la misma potencia colonizadora, Castilla, también Portugal en otras regiones, todo ello conforma algunos rasgos comunes, que se reducen al hecho incuestionable de habernos relacionados siendo dependientes, objetos de colonización por la misma metrópoli, al tiempo que reprimidas, ocultadas y expoliadas las culturas originarias, compartiendo  hambre, miseria, esclavitud y extracción permanente de las riquezas propias.

Y todo ese discurso cursi para no vindicar el carácter de nación que, sin duda, somos y sustituirlo por el termino nacionalidad, otro eufemismo del que se dotó la constitución española para ocultar las realidades nacionales, término sin correspondencia alguna Internacional, salvo la de originario de un Estado Nación. Lo de nacionalidad a un territorio que pertenece a un Estado es un “Made in España” irrisorio.

Archipiélago Atlántico es un eufemismo de cobardes y sumisos que esconden detrás de la cortina el término Nación, un definición que, en vez de aportar luz, oscurece las mentes y confunde las conciencias.

Archipiélago Atlántico es la mejor manera de no definirse en sí y para sí, la búsqueda exógena de la identidad, cuyo objetivo es mantener en una nebulosa la identidad del Archipiélago Canario.

La atlanticidad tiene su par, su complementario en Región Ultraperiférica, otro eufemismo para denominar a las colonias europeas, vestigios de la época colonial, aún viva en algunas realidades y territorios.

Preámbulo: “Se adaptaron con rapidez asimilando cultura y religión”

Repito, es nauseabundo este Estatuto, ya que la Historia, Cultura, Sociedad, Antropología, Economía de  Canarias acumulan a estas alturas tal dimensión de trabajos e investigaciones que no se entiende esta broteespañol de “buen salvaje”. El grotesco preámbulo, como el articulo 1, evidencian la mediocridad de este estatuto, la brutal tutela española de la dirigencia política canaria, su carácter de administradores de la colonia, su falta de ambición  que se recoge en todo el texto y en su articulado y una única determinación proteger los intereses de los menos de Canarias que son los que sacan provecho del hecho colonial y el ansia de borrar cualquier atisbo o posibilidad de descolonización, al tiempo que garantizar la pertenencia a España unas decenas de años más hasta que se diluya cualquier rasgo de identidad.

La lectura de su articulado consolida la ausencia de competencias en los ámbitos propios de una construcción de unos mínimos de andamiaje  nacional.

Sin competencias en los mares, en puertos y aeropuertos, en inmigración, en la fiscalidad en su conjunto, en materia de seguridad social, de costas, de servicios fitosanitarios, las fórmulas que más abundan en el texto son las siguientes expresiones:

“en materia de …. sin perjuicio de las competencias constitucionalmente atribuidas al Estado sobre la materia” o “en los términos que se establezca mediante convenio o acuerdo con el Estado”.

Pero volvamos al Preámbulo, pues explica el contenido y el enfoque normativo del texto de la reforma del estatuto. Prepare los jugos gástricos. Dice así:

 “El reconocimiento que la Constitución de 1978 realiza del Estado de las Autonomías en España viene a suponer para Canarias el respaldo constitucional de sus peculiaridades económicas, políticas y administrativas acumuladas desde su incorporación a la Corona de Castilla al señalar sus singularidades de su orden político y de su régimen económico. Es, por tanto, una respuesta a una realidad isleña que se ha forjado a lo largo de siglos.

Como consecuencia de su incorporación a la Corona de Castilla, Canarias experimentó una profunda transformación en sus estructuras económicas, políticas y sociales a la que los isleños se adaptaron con rapidez asimilando su cultura y su religión.”

El preámbulo, siendo moderados en el juicio, es la exaltación más indigna de la colonización, la aceptación más miserable del hecho colonial, estas líneas nos la hubiese escrito ni un Fraile evangelizador ya que hubiese tenido  algún sentido de la vergüenza, aunque quién sabe, algún fraile hay en esa cámara que jamás llegará a prior de tanto temor a Dios  y a los castellanos.

Este fragmento resuma  falsedad histórica y engaño a sabiendas,.

Canarias entró por la vía lenta del estado de las autonomías, con el mayor de los desprecios, y además sin que en ningún momento se consultara a los canarios. El reconocimiento de la Constitución de 1977 sobre lo que denominan peculiaridades, está todavía hoy  por concretar y ha gozado hasta el momento de absoluta discrecionalidad, además de ser una herramienta para contentar a una minoría colaboracionista con la metrópoli, sin una afectación relevante sobre la vida diaria de los canarios, un mecanismo de soborno.   

Pero el éxtasis del asimilado es la expresión, además se les escapa la forma verbal: “se adaptaron con rapidez asimilando cultura y religión” . Qué buenos cristianos, qué listos los canarios. Es patético, además de un cuento de hadas. Donde dice adaptación convendría utilizar represión, conversión religiosa a través de la violencia, programa sistemático de liquidación de la cultura, tradiciones, lengua de un pueblo. En una sola frase no se podía contener mejor la Gran Mentira, la historia contada por el conquistador sin el más mínimo escrúpulo y sin el menor respeto a la objetividad histórica.

Maria del RioMaría del Río

A finales de julio, justo en el día que tuvimos el último pleno antes de las vacaciones, me pasé por el entorno de la calle Miraflores en busca de alguna de las mujeres que ejercen la prostitución por la zona y que, según leí en un periódico, pedían ser escuchadas por alguien que pudiera ayudarlas ante el inminente derribo de los edificios donde ellas se buscan la vida (por cierto, gracias a la autora del reportaje y a quienes hacen buen periodismo).

Reconozco que para mí no fue un paso fácil, me daba cierto pudor invadir su espacio, y temía -aunque lo habría entendido perfectamente- que me miraran con reticencia y rechazo. Una siente cierta vergüenza de saberse clase privilegiada ante quienes están en los umbrales más profundos de la pobreza y exclusión social.

Ellas pasan muchísimas horas al día expuestas allí, tanto si hace frío, viento, lluvia o calor, como era el caso de ese día, protegiéndose con paraguas, que hacen las veces de sombrillas,  de un sol de justicia. Y yo, diputada, llegaba toda fresquita desde el Parlamento, a poquísimos metros de esas calles, pero otro mundo, con nuestro aire acondicionado y todos nuestros lujos ¿Cómo no van a tener todo el derecho del mundo a mirarnos mal?

Se me encogió el estómago, tremendas ganas de seguir caminando disimuladamente y pasar de largo, no pude evitar sentirme culpable de tanta desigualdad, de tanta injusticia, de lo mal que repartimos nuestros recursos en una tierra tan rica como Canarias donde no tendría que haber ni una sola persona en exclusión social.

Llevo casi tres años pasando por esa calle y pensando en estas mujeres, cómo será su vida, qué sentirán, qué pensarán, hasta qué punto la eligieron, si tienen otras alternativas, si se sienten bien o están esperando que alguien o ‘alguienes’ se preocupen un poco por ellas y pongan en marcha medidas que les permitan cambiar ese destino.

En esos segundos que estaba en la duda entre irme o quedarme, vino a mi mente el concepto de ‘matria’, esa ‘Matria Canaria’ a la que aspiramos, que acoge y cuida de toda su gente, que no dejaría nunca a nadie fuera, sin un techo, sin una comida, sin un trabajo digno.

Respiro y doy el paso, me dirijo a una de ellas, una señora un poco mayor, de cara muy triste, que está sentada en una de las pocas sombras que a esas horas dan los edificios, la saludo y pregunto si está por allí alguna de las dos chicas que hablaron con la prensa, hacía unos días, por el tema de la demolición de los edificios, me dice que sí, que está una de ellas, Camila ‘La Brasileira’.

En unos minutos aparece Camila, intentamos buscar una sombra para hablar tranquilas, pero es medio día de finales de julio y el sol quema, le propongo ir mejor a sentarnos a una terraza tranquila y tomar algo fresquito. Empezamos a hablar, ella me confiesa que se siente cohibida, que no está acostumbrada a hablar con “gente normal”. Yo también lo estoy, vivimos en mundos paralelos que, aun estando tan cerca uno del otro, es extraño y difícil que se lleguen a juntar.

Empieza a contar cosas de su vida, desde su infancia en una favela de pobreza extrema y miseria, y de como a los 12 años, aún sin tener la regla, se ve obligada a prostituirse por primera vez

Su historia, tremenda, ha sido publicada en parte en algunos medios y pronto podremos conocerla en profundidad a través de un libro que está escribiendo y que una ONG le está ayudando a traducir.

“Nos tratan como basura, aunque no todos son iguales, algunos vienen muy enfadados con sus mujeres y descargan en nosotras su ira”.

“Hacen con nosotras lo que no se atreven a hacer con ellas. Algunos dan tanto asco que entran ganas de vomitar, huelen mal, como si no se hubieran duchado nunca, si se lo insinúas se enfadan y te tratan peor, cuando se van, con el estómago revuelto, a veces vomitas todo lo que habías comido”

“Enfermedades mentales, todas acabamos así, durante meses estuve también bulímica, también tengo lapsus en los que olvido todo y no sé volver a mi casa”.

Lo quiere contar todo, la mafia que la capturó para traerla España y cómo debe trabajar un montón de años para recuperar su libertad (16.000 €), la relación entre prostitución y droga, el abuso de los proxenetas, los puteros maltratadores, los nidos de serpientes que se generan alrededor, las humillaciones, las vejaciones, los abusos de poder de quienes tienen dinero frente a las que lo necesitan.

Me cuenta que entre sus compañeras hay mujeres mayores, enfermas, obesas con dificultad para andar y con más de 65 años. “¿No crees que deberían de estar jubiladas?” Me interpela.

“Estoy nerviosa, no estoy acostumbrada a hablar con “gente normal” como tú, que eres rica, la gente rica en mi país no se sienta en una terraza de un bar a hablar con una pobre, yo vivo en mi mundo, con las mujeres que son como yo, el resto del tiempo vivo aislada, cuido a mi hija para que no le falte de nada. Vivo en el sur, mi hija no sabe nada de mi vida ni en qué trabajo.”

Intento tranquilizarla, su relato me ha impactado profundamente y creo que ella lo nota, después de más de una hora de charla hay cierta química entre las dos que nos ayuda, aunque sea por unos instantes, a romper el abismo que nos separa. Me mira a los ojos y me dice:

“Ahora ya les puedes decir a la gente que tú sí conoces a una prostituía de verdad. ¿Me vas a ayudar?”

Claro que sí, le digo, en todo lo que podamos.

En nombre de mi grupo, Podemos, prometimos poner todos los medios a nuestro alcance para ayudar tanto a “Camila” como a todas las mujeres que junto a ella se encuentran en la misma situación, en la búsqueda de alternativas que les permitan salir de esa condición de extrema vulnerabilidad y les abran el acceso a una mínima vida digna.

En este primer pleno de septiembre le preguntamos al consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad, sobre las medidas que tienen previstas desde su Consejería para ayudar a estas mujeres que se ven obligadas a ejercer la prostitución en los edificios de la calle Miraflores, a punto de ser demolidos.

Y a cuenta de todo el debate suscitado estos días con la legalización del sindicato OTRAS y sobre la prostitución me preguntan sobre mi postura. Mi corazón es abolicionista, deseo vivir en un mundo donde ninguna mujer tenga que vender su cuerpo por necesidad, donde ningún hombre se sienta legitimado a satisfacer su deseo comprando sexo con dinero, y ninguna mujer, por dinero, se vea obligada a ofrecer un sexo que no desea.

Deseo vivir en una sociedad donde el sexo sea algo libre para mujeres y hombres, y esté basado en el deseo mutuo, recíproco y empático entre personas que se sienten en igualdad de condiciones, que quieren disfrutar y disfrutarse. Deseo que el sexo sea un bien universal, para todas y todos, libre, gratuito y a ser posible de calidad.

Ese es mi deseo, pero mientras la realidad sea otra no podemos mirar hacia otro lado, algo tendremos que hacer ante las situaciones de extrema desigualdad y violencia con las que nos encontramos, ante mujeres a las que están machacando y vulnerando sistemáticamente los derechos más básicos, ante estas mujeres que nos piden una ayuda que ni podemos, ni queremos negar.

Y en eso estamos, lo primero es poner en marcha políticas públicas que  protejan y garanticen unas mínimas salidas dignas. Para ello, no bastan las palabras, hay que poner sobre la mesa recursos de todo tipo, porque éste es un problema que no se resuelve solo, ni estigmatizando a las mujeres que se prostituyen, ni mandándolas a fregar escaleras.

Estas mujeres tienen familias que mantener y no pueden esperar más, y por mucho que ciertos sectores se empeñen, no hay suficientes escaleras que ayuden a salir de tanta miseria ni sirvan para tranquilizar nuestras conciencias.

Wladimiro RodriguezWLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO

 Los que conocemos Tenerife en los últimos 50 años, tenemos una lectura difícil de dicho territorio. El pueblo de La Guancha fue un foco de participación y libertad en el norte de la isla, en torno a su casino. Teníamos un foco de luz y compromiso con la democracia. La riqueza estaba mejor distribuida, la tierra repartida, los niños tenían más escuela, y las estructuras de poder fueron menos opresoras que en el entorno, como en Icod o San Juan de la Rambla; no digamos lo que ocurría en La Orotava y los campesinos de las zonas altas (Benijos, Camino de Chasna).

Aquí se celebró un congreso sobre papas en el que participó el director del Instituto Escocés de papas, organizado por el investigador y director del CSIC en Madrid, el doctor Antonio Bello.

Aquí nació el primer sindicato agrario en Canarias, la COAG, Calle el Sol, nº 1, promovida por Rafael Jiménez, Pedro Molina, Manuel Caballero y otros. Se presentó en el Casino de la Guancha, acto en el que intervino el primer ministro de agricultura de la democracia, Jaime Lamo de Espinosa, quien debió lidiar con los problemas con las primeras importaciones de papas inglesas para consumo local.

Esta zona en esta época fue un emporio de libertad y riqueza, con muchos universitarios, con una economía mejor distribuida. El casino, a diferencia del entorno, no era elitista, como en La Orotava, San Juan de la Rambla, la Cruz Santa.

La Guancha fue pionera también en alumbramiento y canalización de agua, comparable con Arafo y Fasnia, pueblos también de riqueza repartida. Centros de producción, como la cooperativa Fuentes de La Guancha, exportaban papas tempranas para las Islas Británicas.

Contemplar las zonas de cultivo de antaño, desde Topete, Fuente La Guancha, La Canaria, Cerro Gordo, Las Palomas, da sentimiento, pues actualmente están cubiertos de maleza, desde granadillos a zarzas y helecheras. A esto hay que añadir la devaluación de las tierras de cultivo. Actualmente se vende a 1 euro el metro cuadrado, mientras que hace unos años valía entre ocho y diez (lo que pone de manifiesto que hay una diferencia entre precio y valor, donde, por ejemplo, no se tienen en cuenta costes como el de la sorriba). Se ha devaluado el trabajo de lo nuestro, mientras comemos papas cultivadas por campesinos ingleses, chipriotas, egipcios. En el año 2000 sembramos en La Guancha 382 has de papas; en el año 2016, apenas fueron 70 has.

La maleza rodea todas las cosas. El oasis se seca, todos tenemos alguna responsabilidad, desde el sistema educativo, la familia, hasta los responsables políticos, que miran para afuera y asocian el voto con pan y circo. El vecino Manolo Reyes sacó un bando en el año 2009 requiriendo a los vecinos sobre la limpieza de los entornos de las casas y vías públicas, y sobre la retirada de maleza como lucha contra el fuego. También habló de un posible banco de tierras con aporte de semillas, y los votos lo castigaron.

Necesitamos mirar para adentro, revalorizar lo nuestro. Hoy es posible cultivar y limpiar gran parte de las medianías, no solo como elemento económico, sino, sobre todo, como un recurso ambiental. No olvidemos cómo la maleza rodea numerosos caseríos. No olvidemos lo ocurrido este año en California, con incendios en los que los medios aéreos y los bomberos no han podido con ellos.

No sigamos mirando para el exterior y marginando lo pequeño, lo próximo, lo nuestro. Otra Guancha es posible, dignifiquemos nuestra cultura, nuestro paisaje.

La crisis del oasis guanchero no se debe al cambio climático, sino al cambio cultural. Está en nuestras manos cambiar las cosas y darle valor a lo que realmente lo tiene.

Mila Hormiga 2Mila Hormiga

Quizá en el resto de Canarias no se sepa pero en Lanzarote, hasta el otro día, algunos desalmados se reunían en Alegranza para cazar pardelas, asarlas y comérselas. Armaban un buen fuego y montaban un asadero con estas aves protegidas, por pura diversión.

Esta práctica se prolongó hasta septiembre de 2015, cuando la sargento del Seprona Gloria Moreno puso fin a esta depravada costumbre isleña. ¿Se le reconoció en su momento esta labor? Claro que no. Años después, la sargento comenzó a investigar el caso de la perrera municipal de Arrecife, donde se sacrificaron más de 800 animales y se entregaron otros 300 sin ningún tipo de control ni respeto al protocolo. Tanto así, que la mayoría de esos perros y gatos fueron entregados a las mismas personas y nunca se supo cuál fue su paradero, algo que Gloria intentaba averiguar.

¿Cuál fue la respuesta del coronel de la Guardia Civil de Las Palmas? Cesar a  esta sargento  por hacer su trabajo, ni más, ni menos. La suspendieron de empleo y sueldo durante tres meses y anterior a eso, el coronel Ricardo Arranz le enviaba al veterinario de la perrera una carta en la que pedía disculpas por el comportamiento de la sargento Moreno. Decisión que avaló el anterior Director General  de la Guardia Civil en Madrid como falta muy grave.

Asociaciones ecologistas y animalistas de Canarias se han organizado en una plataforma denominada “Justicia para Gloria”, que hizo entrega el pasado junio al nuevo Ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y a todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, de las más de 120.000 firmas de apoyo recogidas en Change.org pidiendo justicia para Gloria.

En el Senado, el Gobierno socialista fue interrogado por un senador de Podemos, miembro de la Asociación Parlamentaria para la Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA) sobre este tema. El Gobierno del PSOE no respondió. Se limitó en señalar que el caso continua en procedimientos administrativos. 

La verdad es que todas esperábamos que el PSOE de Pedro Sánchez contemplase los tres ejes fundamentales de los que hace propaganda como son el Ecologismo, la Igualdad y el Derecho Animal, solucionara por fin el caso de Gloria. Pero no ha sido así. En la práctica y cuando tienen posibilidades de tomar decisiones al Partido Socialista le importa muy poco el derecho animal, ni a las personas que  lo defienden, ni deja de financiar con dinero público determinadas prácticas que directamente dañan a los animales como la tauromaquia.

¿Ha hecho algo más el PSOE, a parte de cambiar los nombres a los ministerios? Lo pregunto en su agenda política no aparece el Derecho Animal por ningún lado.

Desde Podemos Canarias exigimos una investigación en profundidad de la cadena de maltrato, acoso y persecución llevadas a cabo por el coronel de la comandancia de Las Palmas, Ricardo Arranz, contra la sargento jefa del Seprona en la isla de Lanzarote, Gloria Moreno, por realizar su trabajo con profesionalidad y honestidad, atendiendo exclusivamente al mandato constitucional de perseguir los delitos y las irregularidades.

La Plataforma no ha recibido respuesta alguna ni del Ministerio del Interior, ni de la Secretaría de Estado, ni de la Dirección General de la Guardia Civil o la Delegación del Gobierno en Canarias. Todas esas personas tienen traspapelado un caso de acoso a una agente de las Fuerzas de Seguridad del Estado que se ha preocupado por el bienestar de los animales. La ignoraron desde el Partido Popular en el pasado y parece que el Gobierno de Pedro Sánchez sigue la misma estela de la gaviota.

La noticia del cese de Gloria Moreno ha tenido una amplia repercusión en los medios de comunicación y en redes sociales. El apoyo ha ido creciendo en forma de solidaridad a través de la plataforma Change.org con más de 138.000 firmas a día de hoy.

Por qué el PSOE no cumple con lo que dice que se compromete, a qué espera para dar un paso adelante y para la cadena de maltrato y acoso?. Con su acceso al Gobierno y el  nombramiento de Grande-Marlaska como ministro de Interior, junto a Teresa Ribera al frente del área de Medio Ambiente, están en condiciones de pasar de las palabras a los hechos. Es imprescindible frenar los expedientes contra la sargento del Seprona y abrir una investigación profunda que aclare la forma en la que se viene actuando desde la Guardia Civil en este caso.

Sucesos como el escrito por el que el coronel de la Guardia Civil se dirige al veterinario de Arrecife (denunciando por prácticas irregulares en la gestión de la perrera municipal), pidiéndole disculpas por la actuación de la sargento Gloria Moreno, no deben ser pasados por alto. El sorprendente escrito de disculpas juega un papel fundamental en toda la campaña de acoso y persecución desarrollada contra la sargento. Recordamos que apenas unas semanas después de enviar esa carta, Gloria Moreno fue cesada en sus funciones.

Con anterioridad ya había sido objeto de otros cuatro expedientes abiertos por sus superiores. Entendemos que lo que está sucediendo aquí es una campaña de acoso y derribo contra una mujer que desde su llegada al servicio del Seprona de la Guardia Civil en Lanzarote se mostró firme en la persecución y denuncia de irregularidades y delitos ambientales.

En concreto, la acción desarrollada en Alegranza contra los cazadores y consumidores de pardelas en 2015 ha significado un antes y un después, porque mostró que con decisióny  sin connivencia, se puede actuar eficazmente en la persecución de los delitos contra la naturaleza.

El PSOE tiene ahora la oportunidad de mostrar el cambio de rumbo en el Gobierno de España. Gloria Moreno es una mujer, funcionaria pública, miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que está siendo acosada a base de informes y expedientes preparados con el único fin de expulsarla de la Guardia Civil y conservar el espacio de impunidad que para muchos ha existido durante demasiado tiempo.