18.3.2019

Wladimiro RodriguezWladimiro Rodríguez Brito

El paisaje agrario y el medio natural en Canarias tienen una compleja lectura en cuanto al uso de los recursos, ya sean las tierras labradas, los recursos naturales, o los activos humanos que gestionan nuestro medio. Por ello, la Seguridad Social y el campo son una referencia importante de cómo está la sociedad canaria, tanto en lo que se refiere a la relación del ser humano con el territorio, como la distribución de la población y el medio. Estudiando estos indicadores, podemos ver una radiografía de la ruptura entre lo urbano y lo rural, el desequilibrio entre el suelo y la población, y la presión del poblamiento en zonas antaño rurales, que se ven fracturadas entre el campo y la ciudad.

El modelo educativo y cultural armoniza o desarticula población y territorio. Y es que, en lo relativo a la formación profesional, ¿mira para lo rural o está orientada a incorporar población sin empleo en la sociedad de servicios? ¿Se tiene en cuenta al mundo rural, tanto desde el punto de vista de la actividad económica como en el plano ambiental? Estos son algunos de los interrogantes entre territorio y población.

La devaluación de la tierra y de la cultura ambiental son parte de un modelo que ha marginado lo rural. El sistema educativo-formativo está hecho para abandonar el campo. Es un modelo cuyas expectativas se centran en el espejismo urbano, la vida menos sacrificada, el turismo como modelo de vida, la fiesta, las importaciones de alimentos (bien sean de excedentes, bien en sistema dumping).

Esto nos ha dejado un panorama en el que existe una ruptura de las grandes superficies con la producción local, provocando la casi desaparición de los gangocheros locales, así como las tiendas de chochos, aceite, sal y moscas en nuestros pueblos. Todo ello avalado por leyes urbanas, que maltratan y degradan las actividades agrarias, la cría de animales, así como actividades y usos forestales. Leyes que designan supuestas plantas protegidas en tierras antes cultivadas, que ahora están balutas.

La organización del territorio tampoco ayuda a la mejora de las condiciones de trabajo en el campo. Un territorio con dificultades para la mecanización, un sistema de minifundios que dificulta la creación de explotaciones más adecuadas en un campo que ha de optimizar recursos, tierras en abandono que demandan una ley que favorezca el cultivo y castigue el absentismo en el medio rural...

¿Estamos en tiempos nuevos? Trump pone candados, habla de proteccionismo local, lo de la aldea global tiene dificultades. En Europa lo del "brexit" nos afectará, tenemos ambientes que revalorizan lo local (kilómetro 0). Parece que hay una cultura, tanto hacia la población local, como hacia el turismo, enfocada hacia la salud y la ecología. Los hábitos de vida sana ganan puntos, sin embargo, los activos agrarios no reflejan tal situación.

¿Todos camareros y funcionarios? Veamos el siguiente cuadro de población activa agraria en Canarias:

El cuadro es una referencia de lo que ocurre con el capital humano en el medio rural de Canarias. Activos a los que hay que añadir a los pensionistas y otros que hacen agricultura a tiempo parcial. Este cuadro requiere un análisis más amplio, que haremos en el próximo artículo, en una lectura sobre territorio y población.

 

Chema TanteChema Tante

 

Yo, Chema Tante, estoy convencido de la absoluta necesidad de desenmascarar, de bajar de su beatífico altar, a uno de los más perversos personajes que ha dado ese jardín de la perversidad política que se hace llamar CC, la corrupción canalla andante. El genuflexo Clavijo, que con sus adláteres, la resabiada Rosa Dávila, el "ético" Alonso, la incontinente verbal Cristina Valido y sus comisarios empresariales Ortega y Baltar, han reducido su gestión política a la busca y captura de presupuestos que puedan ser convertidos en contratos y adjudicaciones sobre los que puedan  morder. Morder, sí, en el más abyecto sentido del término. En la entrevista que le hace Vicente Pérez a Gustavo Matos en EL DIARIO TENERIFE AHORA, se observa con suma nitidez la catadura de este sujeto, el genuflexo Clavijo, a quien le traen al fresco todos los problemas de un país que atraviesa una situación social pavorosa, justamente cuando goza de las mejores condiciones de su historia.

En La casa de mi tía

 

 

Fco Javier Gonzalez Perez 4.2018Francisco Javier González

En abril de 1908 empezaba yo a trabajar como redactor del  Diario Republicano Autonomista “El Progreso”, periódico con ya más de 3 años de vida que dirige, excelentemente,  Santiago García Cruz. El día 6, al volver del gran mitin republicano de La Laguna que presidió Patricio Estévanez y en que intervino Benito Pérez Armas, Felipe Ravina, Ramón Gil Roldán, Policarpo Niebla, el abogado Arroyo, Diego Crosa “Crosita” y nuestro redactor jefe y presidente de la Juventud Republicana Tinerfeña, Leoncio Rodríguez, me acerque a dar la enhorabuena a Leoncio por su valiente arenga sobre la bandera  que izó la Juventud Republicana. Leoncio, tras agradecer mis frases de apoyo, sonriendo,  me dijo: ¿Quieres apuntarte a un viaje a La Gomera para finales de mes? Nuestro periódico está invitado por el alcalde, D. Leoncio Bento, y por el representante de los Srs. Wolfson y Hamilton, D. Manuel Casañas, para asistir -junto a los periodistas de “La Opinión”-  a la inauguración del Pescante de Agulo. Vamos a ir Santiago, “Crosita”, Félix Molowny, Luis Roger, yo y tu si te apuntas. Por “La Opinión” seguro que va su director, Policarpo Niebla, amigo mío y muy amigo además de Ángel Carrillo.

Ni que decir tiene que me apunté. Así, con todos los citados y con la Banda Municipal de La Laguna, que dirigía Fernando Rodríguez –al que los laguneros llamaban “Don Fernando el de la música”- también invitados al belingo del Pescante que sería el mismo día que la fiesta de San Marcos, el patrón de Agulo estábamos, desde la 8 de la tarde del día 23, todos en el muelle de Santa Cruz embarcando en el vapor “Taoro”, capitaneado por el grancanario Roque Pérez. Era un barco de cabotaje para transporte de fruta pero con buen acomodo para el pasaje que, para la casa Fyffes, se había construido en Inglaterra hacía solo un par de años. Entre periodistas, músicos y resto de invitados, íbamos unas 80 personas que armábamos  bastante jarana, hasta que los bandazos, al pasar la Punta de la Rasca, nos mandaron a todos a las literas. Muy de mañanita, nuestro director Santiago, que no era la primera vez que hacía el viaje, nos levantó para que admiráramos el paisaje que se divisaba y que nos fue identificando. Desde la banda de babor, pasada ya Puntallana y su Ermita, Los Montones y Punta Majona, se nos ofreció la espléndida naturaleza salvaje de La Gomera, cortada a pico sobre el mar con toda la gama de colores desde el canelo al gris de los basaltos, pasando por los encarnados deslucidos de la tosca volcánica, y coronada de un verde oscuro entre los barrancos de Juel y Taguluche, mientras que, por estribor, el gigante Echeyde se alzaba sobre una capa de blancas nubes que lo separaban de una costa que, sin asomar el sol, veíamos de un difuso color azul. Nos quedamos absortos cuando, tras pasar el Palmar de Ajen, la Playa de La Caleta y la Punta Gabiña, estallaron de pronto los verdes esmeralda, oliva y muchos otros tonos verdes indefinibles para un profano como yo, serpenteados de plateadas cascadas de agua y sembrados por las blancas casas dispersas de los barrios de Hermigua adormecidas entre palmeras. Poco más tarde, asentada sobre su plataforma y respaldada en un imponente farallón desde el que se derramaban dos cantarinas cascadas de agua que terminaban entre plataneras, se nos aparecieron las agrupadas casas de Agulo, para mi uno de los pueblos más bellos de esa hermosa isla que es Gomera.

Frente al Pescante, aún sin estrenar,  el Taoro echo el ancla y lanzó sus sonoros pitidos de saludos, correspondiéndonos desde el pescante –que más bien es un muelle de madera sobre sólidos prismas- una buena cantidad de personas que nos esperaban. Al llegar a tierra nos recibieron el alcalde, D. Leoncio Bento, su hermano Ramón, Rosendo Carrillo –que disculpó la ausencia de su hermano Ángel por una leve indisposición- el autor del proyecto de obra, Enrique Bayoll, y muchas más personas que no conocía. Mesa puesta y magnífico desayuno fue lo primero que tuvimos al llegar a Agulo. De allí, un paseo a lo largo de un pedazo de playa hasta coger una tortuosa subida de vueltas y revueltas para remontar hasta la Plaza que presidía una ruinosa iglesia. A los periodistas nos alojaron, cómodamente, en la casa de D. Leoncio y a la Banda Municipal de La Laguna en la de su hermano Rosendo. Teníamos previsto inaugurar el pescante al día siguiente por la tarde, tras la procesión de San Marcos, por lo que, por la mañana, antes de la inauguración tendríamos la oportunidad de acercarnos a Hermigua y conocer ese hermoso Valle.

Como me quedaba el día libre me llegué a la iglesia, frente a nuestro alojamiento en la plaza. La verdad es que entré con miedo de que se me cayera encima porque se veía la techumbre agrietada, las tejas desalineadas y las paredes fuera de plomo. Tanto así que, más tarde, me confirmaron que el consistorio había dispuesto, hacía ya tiempo, la clausura del templo mientras el gobierno de España no enviara fondos para su arreglo o hasta que los que se estaban recaudando entre los esquilmados vecinos pudieran hacer frente al arreglo. Tras salir del templo que, a pesar de su evidente peligro, se seguía usando, como para dar la razón a los que creen en los milagros, me dediqué a pasear por el pueblo, darle palique a los parroquianos –escasos-  y tomarme unos vinos gomeros en las ventas del pueblo que, junto a mercaderías variadas, despachan a los clientes los vinos de la zona con algún armadero de queso, jareas asadas o sardinas saladas. Estuve también hablando con algunos concejales como Juan García Cabrera, Toribio Melián y Nicolás Montesino Trujillo en un negocio que tiene un primo del Sr. Montesinos.

De esa forma vine a enterarme de cómo el cacique Leoncio Bento había dotado al pueblo de agua corriente gratuita en cada casa, aunque pagando 25 duros para costear la instalación, cantidad nada despreciable si entendemos que un peón de plataneras ganaba, como mucho, medio duro al día y las mujeres en el campo una peseta o una peseta un real acarreando bultos al embarcadero y es que el Sr. Bento no da, en lo que atañe a las pesetas, puntada sin hilo. También supe que las frutas que producía el pueblo, gestionadas mayoritariamente por la casa Fyffes, se embarcaban al principio por el pescante de Vallehermoso. No el de madera que se llevó la mar, sino uno que construyó luego el ingeniero Rodrigo Vallabriga que, además de madera, llevaba cemento, cal, piedra y hierro. Lo malo es que el cacique de Vallehermoso, Domingo García González, un indiano forrado de centenes, era el dueño del pescante y solo se embarcaba la fruta que él permitiera. Por eso se empezó a usar el precario embarcadero del Peñón de Hermigua, propiedad del cacique leonista Ciro Fragoso. Los dos caciques tenían sus diferencias políticas serias porque el de Hermigua era de los acanariados del Partido Liberal Canario de Fernando León y Castillo mientras que los de Agulo estaban más cerca de los Liberal Conservadores tinerfeños, sobre todo tras el pacto entre los conservadores datistas y los liberales albistas y los inicios del Partido Republicano en la isla. La realidad política canaria es que los caciques de las islas capitalinas controlan en gran medida a los del resto de islas y los gomeros estaban entre las dos tendencias, pero se repartían sus zonas de influencia. Se toleraban bien hasta que, a principios de 1907, Ciro Fragoso puso lo que llamó un “cordón sanitario” para aislar a Agulo que, de esa forma, no podía embarcar su fruta por El Peñón. El pretexto fue que en el puertito de Piedra Rosa en Agulo, donde ahora está el pescante, fondeó y descargó con sus lanchas personas y mercancías, el barco “Carmen” que venía de la capital de la provincia, Santa Cruz, donde se había declarado la peste bubónica. Ciro Fragoso aprovechó para cerrar los caminos para, supuestamente, evitar el posible contagio y desató, de esa forma, la lucha entre caciques por el control de la economía gomera. Eso decidió a los hermanos Bento y los Carrillo a formar la sociedad “El Patriotismo” con el apoyo de Enrique Wolfson para, con un costo de 30.000 pts. y en un año, construir el pescante de Piedra Rosa que ahora inaugurábamos.

Como el acto iba a ser por la tarde, desde muy temprano, todos los compañeros de “El Progreso”, a lomos de sendas caballerías –entre pencos, rucios, mulos y otros jamelgos, salvo el caballo de Molowny que le salió correntón- tomamos el camino de la cercana Hermigua. Empezamos la visita por la casa del ilustrado indiano –creo que masón- D. Francisco Trujillo Grasso que había vendido en Cuba su hacienda en Jicotea, por Ciego de Ávila, para invertir en terrenos en La Gomera, a lo que le ayudó su primo Domingo Trujillo que ya poseía bastantes por este Valle y por Alajeró. Eliminó las tuneras al entender que la cochinilla ya no meritaba la pena y plantó papas de semilla inglesa como la  “Up to Date” y la “King Edward” que el pueblo llama “utodate” y “chinegua”, cuyas cosechas se cargaban en sacos de a quintal hasta la Villa a hombros. Viendo  las compras que hacían los ingleses de tomates en Tenerife y sus precios, dejó la papa y se pasó a su cultivo, a pesar de que sus medianeros le decían que el tomate daba “churriquera y aguaba la sangre”. También los tomates se llevaban a la Villa para exportarlos a Londres en cajas de un quintal, dando cada cargador dos viajes y, en los días largos, hasta tres, para ganar medio duro, aunque siempre los cargadores, a la vuelta, traían mercancías para los comercios y era un sueldito aparte. Eran más baratos que alquilar bestias y sus arrieros en El Estanquillo. Además del tomate el Sr. Trujillo Grasso había sembrado también el plátano de una nueva variedad, distinta del oriental y del plátano macho anterior, la llamada Cavendish enana que los ingleses habían traído a Tenerife y que daba piñas de más de 160 plátanos y de mejor sabor.

La acogida de D. Francisco fue exquisita y hubiéramos estado con él todo el día si no tuviéramos pendiente la inauguración. Nos contó los proyectos en pleno desarrollo que los mantenía enfrentados al cacique Ciro Fragoso. Con D. Emilio Calzadilla y D. José Mª Fragoso habían reunido a muchos interesados en Santa Catalina para formar la sociedad “La Unión” y construir un moderno pescante por El Peñón controlado por la sociedad y fuera de las garras de Ciro Fragoso. El proyecto está ya en marcha con D. Fernando Brito y Eliseo Plasencia de directores provisionales emitiendo acciones populares a 100 pesetas.

Nos contó también Don Francisco que dentro de unos días, para el Día de la Cruz, han convocado en el salón de D. José Ascanio en el convento una reunión, a la que esperan que acudan más de cien personas, para fundar el Partido Republicano Gomero para lo que contaba con D. Emilio Calzadilla, Nicasio León, Fernando Ascanio, Vicente Bencomo y muchos más. Se han repartido papeles por el pueblo convocándola y sabe que el cacique Ciro Fragoso ha pedido a la Villa que viniera la Guardia Civil porque dice temer disturbios. Al hablar de la Guardia Civil y tras declararnos que ya en Cuba había visto lo que daban de si los reyes, nos contó la anécdota de Ramón Darias, conocido como Ramón “Manisero” que, en la Plaza del Convento pegó a dar gritos de “Me cago en el Rey de España” y diciendo “Viva la República de Cuba” “Viva Estrada Palma”. Al día siguiente vino la Guardia Civil de la Villa y se lo llevó detenido. Volvió al Valle a los pocos días pero mansito y molido de la tollina que recibió. D. Francisco decía: “Será burro este tío. A D. Tomás Estrada Palma hace ya dos años que el gobernador gringo William Taft lo echó de la presidencia cubana y está recluido por Oriente esperando morirse de viejo en cualquier momento”. En verdad que la gente decía, sin pruebas, que “El Manisero” se había ido para Cuba en octubre de 1897 cuando metieron presos a Antonio Cordero, a Domingo Montesino y a su sobrino Isaías Montesino tras el atentado a tiros de escopeta al cacique Ciro Fragoso en la Cruz de Tierno y dejarlo medio muerto porque estaba complicado con ellos.

Ya de vuelta en Agulo, en una tarde brillante y luminosa, la inauguración fue un éxito. Procesión de San Marcos por todo el pueblo con la banda tocando detrás del Santo. Misa en la iglesia, llena de gente, y yo rezando para que no se nos cayera encima en ese momento. Por la tarde, todo el mundo al pescante, voladores por el camino, la Banda de La Laguna tocando un vals tras otro y por fuera del pescante, en el puerto, cuatro vapores fruteros de Wolfson y Hamilton, empavesados, hacían sonar sus bocinas a todo trapo. Había tal gentío que nos costó llegar a los salones destinados a almacenar la fruta para el embarque. Miles de personas enronquecieron gritando vivas cuando, a la orden del cacique Bento, la Banda lagunera toca la Marcha Real y una traca de voladores atronó todo el puerto mientras el rollizo cura del pueblo, con alba, estola y tocado de bonete, sacudía su hisopo en el pescante impartiendo a diestro y siniestro su bendición. Algún viejo hasta lloraba.

Entramos luego al salón de los frutos todos los invitados. Largas mesas sostenían toda clase de dulces gomeros, desde tortas de cuajada empapadas en miel de palma, alfajores, morones, mantecados, rosquetes de huevo, roscos de Vichy…y una buena selección de vinos, licores, cervezas y refrescos de limón. Tras hacer los honores al ayanto empezaron, entreverados con interpretaciones musicales de la banda lagunera, las palabras y loas a los Bento y sus socios con el discurso de D. Francisco Ascanio, secretario del Ayuntamiento y Maestro de escuela que, tras los elogios de rigor a los promotores del pescante, terminó dándonos las gracias a nosotros, los periodistas, por estar allí. Contestó a esto Policarpo Niebla de “La Opinión” que animaba a que otros pueblos imitaran la labor de Agulo en pro del progreso y, luego, por Luis Roger de nuestro periódico que, tras dar las gracias a los vecinos por sus atenciones con nosotros y felicitarlos por la empresa, los alentó a combatir el caciquismo, sobre todo al divisionismo leonista que gobernaba en Hermigua, y darlo todo por la gloria de esta bendita tierra gomera y canaria. Crosita, con su siempre alabada inspiración, remató su vibrante alocución con un poema suyo dedicado a Agulo y su pescante. Interesante para mí fue ver como se le dio luego la palabra a un cacique menor de Hermigua, Nicasio León, que, como los Ascanio, por lo visto no estaban en las filas de Ciro Fragoso. Lo hizo con un largo, malo y farragoso poema, nombrando los logros del cacique Bento desde el agua y el teléfono al pescante. Siguió otro poema de parecida factura del vecino Cesar Casanova Casanova y remató de nuevo, resumiendo el acto, el secretario Sr. Ascanio. Desde el salón del pescante hasta el pueblo era toda una cinta de colores de las ropas de la cantidad de hombre y mujeres que abarrotaban el camino.

Por la noche, nada más caer el sol, en el Casino Círculo de Amistad de Agulo, gran baile. Esta vez no fue la Banda de La Laguna aunque su director y algunos músicos si estaban presentes. Era como un baile de taifas, con guitarras, bandurrias, violín y un acordeón que llenaba el salón con sus alegres sones que hizo danzar hasta la media noche a toda una alegre juventud de animados jóvenes y bellas señoritas, acompañadas de sus mayores, todos de lo más granado y elegido de la sociedad de Agulo.

A la mañana del 26, con la compaña de los principales del pueblo y muchos vecinos relevantes, bajamos hasta el pescante y una lancha nos llevó a todos hasta el Taoro para regresar a Tenerife.

Con los tres sonoros bocinazos del Taoro y con la emoción de ver los pañuelos amigos que se agitaban en su despedida dejamos atrás a La Gomera, llevándonos en el corazón un imborrable recuerdo.

Fray Gerundio. Cronista de “El Progreso”

NOTA: Al pie de las cuartillas, escrito a mano con excelente letra, figura el siguiente texto: “Lamentablemente he de decir que Leoncio Rodríguez prefirió otra crónica de ese viaje que firmó mi compañero Luis Roger y esta  no se ha publicado. La guardo como recuerdo del viaje”

Yo he encontrado esta crónica entre viejos papeles. No sé quién fue “Fray Gerundio” pero en “El Progreso” de inicios del pasado siglo XX figuran muchas otras con su firma. La publico como retrato de una época y unos personajes que ya son historia.

Francisco Javier González

Chema HernandezChema Hernández Aguilar

“Uno se siente tentado a darle la vuelta a la famosa frase de Benjamín de que los monstruos proliferan cuando lo viejo está agonizando y lo nuevo aún no ha nacido: cuando un orden impera, los horrores y monstruosidades  quedan normalizados, pero en el proceso de tránsito, cuando el viejo orden agoniza y el nuevo no ha nacido, los horrores se hacen visible como tales, se desnormalizan y , en esos momentos de esperanza, es posible llevar a cabo grandes acciones.”

Salvoj Zizek ,“El Coraje de la desesperanza”,2018, Ed Anagrama.

En estos días, tras las elecciones andaluzas y la representación obtenida por VOX, las declaraciones, manifestaciones sobre la necesidad de un bloque antifascista se extienden como la pólvora, es la misma reacción que posibilitó a Macron ser Presidente de Francia, o a que la izquierda estética apoyará a la criminal y belicista de Hillary Clinton contra Trump.

A veces parece que determinadas orientaciones políticas y formaciones responden como los perros de Ivan Petrovich Pavlov a las manipulaciones políticas e ideológicas de los medios al servicio de la globalización y las élites.

Es como si algunos hubiesen olvidado que la ultraderecha gobierna la metrópoli desde hace años, que se aprobó la Ley de Seguridad Ciudadana, que se encarcelan raperos y activistas, que se restringen las libertades, que hay presos políticos, que se ha aplicado el artículo 155 o es qué el PP o Ciudadanos no es, en lo esencial, ultraderecha, son, de repente, fuerzas de fundamentos democráticos.

Son tiempos críticos para el modelo económico y social imperante, son tiempos de descomposición, de intensa confrontación social, pero mal haríamos sin en vez de transformar las sociedades, de construir los estados soberanos y democráticos a que  aspiramos, nos dedicáramos a caer en esa estrategia de asustar e intimidar con la ultraderecha para resignarnos con más de los mismo, lo mismo que en las dos últimas décadas hemos sufrido y padecido, de lo que llevamos padeciendo hace seiscientos año, colonización y colonización de todos los colores. Nosotros, los canarios, mantenemos una lucha con el autoritarismo y el fascismo que representa la colonización, que sí exige unidad de las fuerzas anticoloniales, pero que la exige no ayer, ni hace una semana, hace muchos años.

Ciertamente, la reflexión no es en estos tiempos un valor en alza ya que los memes, a veces útiles, sustituyan a los argumentos, pero lo más preocupante es el modo en el que la inmediatez lleva a muchos a imitar rápidamente propuestas que son memes, reacciones apresuradas, muchas veces condicionadas e inspiradas por el pensamiento globalizante al que dicen combatir.

Claro que queda bien hablar de bloques antifascistas, peina la ola de lo que se debate en los medios, en las tertulias, pero el frente contra el autoritarismo en Canarias es la descolonización.

Alentemos el antifascismo y el inteligente ciudadano, los electores hábiles interpretarán que hay que optar por los supuestos partidos democráticos del régimen. Hay cierto empeño desde hace algún tiempo, por ausencia de estrategia propia, de trabajar para los adversarios sin saberlo.

Puede ser que, de repente o no tan de repente, surjan alianzas de fuerzas anticoloniales con fuerzas españolistas por eso del antifascismo, sería un grave error, una vez más, nuestra lucha, nuestra reivindicación no admite complicidad alguna con quienes nos ven y nos quieren españoles, sea cual sea su bandera española.

Y es como si de la ola nada más que vieran la espuma, la espuma de la ola se expresa con formato explicito de ultraderecha, pero la ultraderecha económica y social de los globalistas lleva años dirigiendo las vidas de las naciones y ciudadanos, demoliendo los derechos civiles, restringiendo las libertades y las conquistas sociales.  O no es ultraderecha gobernar el mundo sin haber sido elegido, ni participado en un proceso democrático, o no es ultraderecha tener doblegados y a su servicio a los gobiernos de los estados nacionales.

La ultraderecha que desarrollaba sus políticas en los partidos conservadores se muestra sin tapujos, es un producto más de la oferta política de las elites, es otra marca en el mercado frente al hartazgo social frente a la política, en estos instantes hay oferta light, sin azúcar y con cafeína pero todas son fuerzas ultraconsevadoras.

Al igual que diseñaron, desarrollaron y financiaron a Ciudadanos, como garantía para  compensar el desgaste del PP,  al tiempo que les servían de matones organizados de cualquier nacionalismo, también les fue útil y eficaz promocionar y dar relieve mediático a Podemos para desalojar plazas y calles, posteriormente institucionalizar la rebelión, hasta evidenciarse como reformistas, también como distorsionadores de los movimientos soberanistas.

La ultraderecha, Ciudadanos y PP sirven al neoliberalismo, sus diferencias radican en que la ideología oculta de los demás, la expresa abiertamente la ultraderecha, comparten el modelo de sociedad, discrepan en cuanto a la UE, en lo que resta simplemente son diáfanos, expresan, lo que los otros ocultan.

En la Canarias nada varía es un partido más que opera para sostener la colonización y el españolismo, ciertamente sus declaraciones y programa son estridentes, sus mensajes brutales, xenófobos, racistas, homófobos, machistas, pero es qué el PP o Ciudadanos no lo son. Decenas de hechos lo muestran. Las ultraderechas, las tres,  contribuyen a centrar aparentemente a los ultraconservadores con careta y a incendiar la españolidad contra las naciones sin estados y las colonias.

¿Qué cambia en la colonia?

Nada, otra fuerza política colonialista, que además se desnuda ideológicamente y que permite mostrar al colonialismo y al españolismo en su más pura esencia.

Son tiempos de esperanza pues el españolismo ha sacado sus monstruos, los ha vomitado y ahora son más reconocibles, es una muestra más de su debilidad, de la deconstrucción del estado español, de la desesperación por evitar lo inevitable. Han sacado a los perros rabiosos a la calle para amedrentar, sin embargo sólo es más leña para la hoguera en la que se consumen.

En Canarias no hay otra estrategia que la anticolonial y esa estrategia no puede ser guiada por los resultados de unas elecciones andaluzas en España.

Francisco denizFrancisco Déniz

La connivencia entre CC y la jerarquía eclesiástica no tiene nada que ver con las creencias de los responsables políticos de las instituciones, tiene que ver con el destino extraño de nuestros dineros. Un destino que, por cierto, se difumina con el paseo de algunas estatuas de vírgenes con coste añadido a las arcas públicas, con algunas comilonas y discursos hilarantes sobre el origen costillar de la humanidad. Durante el trayecto, y de refilón, se moraliza la vida pública o, lo que es peor, se sigue puliendo el efecto perverso de confundir estrategias políticas y presupuestarias con la fe y la moral. Porque aquí hablamos  sobre el destino delos dineros públicos y no sobre las creencias de la gente. Yo tengo mucha fe en mi escudilla de leche y gofio con un cacho de queso por la mañana, es mi creencia en una purificación de mi alma vía soberanía alimentaria y cultura gastronómica guanche, y no  someto mi fe a consideración del respetable ni espero tener seguidores. Pero la acción dineraria del Gobierno construye al feligrés-votante.

Con datos suministrados por el propio Gobierno sobre los últimos tres años, y en concepto de asistencia religiosa a la Diócesis de Canarias y al Obispado de Tenerife, la Consejería de Sanidad ha otorgado una cantidad de 2.139.351’79 de euros, más 2.200.000 que ha dado Presidencia, resulta que la iglesia se ha embolsado un total de 4.730.827’79 de euros. Casi nada. Por consiguiente, cuando se diga que no hay dinero para Sanidad, ya saben: encomiéndense. Pero no es eso lo más sangrante, lo peor son los 49.454.926’6 de euros que se le ha concedido a algunas instituciones religiosas en concepto de asistencia sanitaria a pacientes del Servicio Canario de la Salud. Y un dato extraño, mientras que a San Juan de Dios del Lasso se le ha transferido 2.060.533’13 de euros; a la misma congregación en Tenerife se le aporta 44.640.374.Claro, así están las instalaciones de la congregación de San Juan de Dios en Tenerife, como una puncha, y así están las públicas. Comparen. No es un milagro, es un negocio. El gasto total de la Consejería de Sanidad en instituciones religiosas fue de 53.293.431’1 euros. No cuestiono la cantidad asignada a una congregación por atención a drogodependencias, pero lo otro clama al cielo.

La connivencia aludida está amparada legalmente, tanto por la rémora del dichoso concordato Iglesia-Estado de 1953 como por el artículo 112 del nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias, que consagra que nuestras instituciones puedan colaborar con la Iglesia sin más articulado que defina límites. Así las cosas, lo descrito en esa columna podrá seguir sucediendo, que por colaboración se entienda respaldo político-espiritual recíproco y la bendición a la evaporación de recursos imprescindibles para la sanidad pública.

Francísco Déniz

Jorge DortaJorga Dorta

Durante la baja edad media la industria que predominaba en Europa era la industria textil. En Italia, Cataluña, Países bajos, Normandía e Inglaterra se fabricaban preciados paños. Desde oriente venian sedas y el comercio textil enriqueció a muchas personas y lugares. 
En esa época el color púrpura estaba relacionado con conceptos de distinción y poder pues lo usaban tanto reyes como altos miembros del clero y la nobleza Los fenicios, extraordinarios navegantes, fueron los primeros que lograron producir un tinte púrpura, llamado “púrpura getúlida”, cuya elaboración mantuvieron en secreto. Hoy sabemos que los fenicios obtenían el tinte púrpura a partir de una secreción mucosa de color amarillento que poseen ciertos moluscos de los géneros Murex y Purpura. Los fenicios establecieron factorías por toda la costa norteafricana, incluyendo la de Mogador, una pequeña isla situada frente a la actual ciudad de Essaouira, en la costa atlántica de Marruecos situada a un día de navegación al norte de Lanzarote.
Durante el siglo XIV los genoveses con Lanceloto Malocello que se estableció en Lanzarote posiblemente comerciara en estas conchas que también existen en Canarias. Lo que si es seguro es que posteriormente ya en el siglo XV, con la apertura del comercio con el Golfo de Guinea, las conchas canarias de Murex se usaban en dicho comercio a cambio de oro en la curva del rio Niger.
En 1341, la expedición de Niccoloso da Recco de la que nos han llegado noticias a través de un manuscrito de Boccacio,  muestra el interés de los europeos por los tintes. Entre el botín de la expedición se nombran; "maderas coloradas, que tiñen casi como el palo de Brasil", "También trajeron cortezas de árboles, propias para teñir de rojo, tierras rojas y cosas similares." Posiblemente la corteza del árbol sea la del pino canario, una de las sustancias con la que los antiguos canarios teñían sus pieles, las tierras rojas podrían ser almagre y las cosas similares ciertos líquenes que sirven para teñir.
Pero más que las conchas de Murex lo que motivo un importante comercio y fuente de ingresos fueron los esclavos y la orchilla, un liquen que vive en los acantilados costeros, que tarda unos 6 años en llegar a su estado adulto y de las que hay unas 13 especies en Canarias. Dicha orchilla se usaba para conseguir un tinte purpúreo - aunque de menor calidad que la púrpura getúlida - capaz de teñir fibras de origen animal (seda, lana), pero no las de procedencia vegetal (algodón).
Púrpura extraida de la orchilla
La elaboración del tinte requiere un proceso químico bastante complejo. El liquen una vez seco y convertido en polvo se mezcla con orines descompuestos (por su contenido en amoniaco) y después con cal. Esta mezcla se remueve cada dos horas durante tres días manteniendo el recipiente tapado. La pasta resultante cogerá color a los ocho días, lo que es señal de que ya puede ser utilizado como tinte.
Jean de Bethencourt era señor de Grainville-la-Teinturière, un pueblo dedicado al negocio de la tintorería textil, tras conquistar Lanzarote, Fuerteventura y el Hierro obtuvo grandes beneficios de la orchilla que vendía en Florencia sacando un gran margen de beneficio. 
Luego tras la venta del Señorío de Canarias a los Peraza, estos y Diego de Herrera siguen con el lucrativo comercio de orchilla (y de esclavos). En las actas del bufadero y de las isletas se menciona la reserva del comercio de orchilla con los antiguos canarios todavía no sometidos de Tenerife y Gran Canaria. Finalmente en la conquista de realengo, de Tenerife, La Palma y Gran Canaria, la orchilla vuelve a tener importancia, reservándose su comercio (junto a datas de tierra y esclavos) durante un periodo de años a determinados genoveses de Sevilla a cambio de financiación para la conquista.
Tras la conquista la exportación de orchilla representó una importante fuente de ingresos para Canarias, pero fue perdiendo interés al irse agotando las comunidades liquénicas, que tardan muchos años en regenerarse. Toda la orchilla recolectada en Canarias se enviaba al puerto de Santa Cruz de Tenerife, pues se trataba de un producto estancado, esto es, su comercio era monopolio de la Real Hacienda. En los momentos de mayor producción llegaron a exportarse unas 75 toneladas anuales, y un tercio de los beneficios iba a parar a la Real Hacienda.
El oficio de orchillero era muy peligroso ya que debía colgarse de riscos y acantilados para alcanzar las mejores colonias de líquenes, y muchos lo pagaron con la muerte. La Real Hacienda no solo tenia el monopolio del comercio de orchilla sino que también vendía cuerdas, sacos y las herramientas necesarias para su recolección a los orchilleros con lo que su negocio era doble.Tras el declive de la orchilla en las islas se mantiene una economía cerealera y se desarrolla el sector vinícola, pero en el primer tercio del siglo XIX vuelve el negocio del tinte a Canarias, esta vez de la mano de la cochinilla.
La cochinilla es un tinte rojo carmesí que se saca de un insecto parásito de las tuneras. Fue un producto y un negocio muy rentable para los españoles en América que guardaban celosamente el secreto. La segunda fuente de ingresos para el Imperio Español en América después de la plata no fue el oro, sino la grana cochinilla procedente de la Nueva España (Mexico), un insecto que durante siglos fue un codiciado pigmento natural por textiles y artistas europeos.Hasta ese momento la exportación de insectos vivos o el desembarco de cochinilla o tunera en Canarias estaba prohibido. Pero sobre el año 1821 Mexico se independizaba de España y esta última no quiso perder el negocio de la cochinilla que hasta entonces monopolizaba. Ahora se trae la cochinilla a Canarias y dará lugar posiblemente al periodo de mayor expansión económica inclusiva de nuestra historia.En 1825 comienza a cultivarse en Arucas (Gran Canaria) y de allí se extendió al resto de las Islas Canarias, alcanzándose a mediados del siglo XIX una producción media anual de unas 200 toneladas. En 1869 llegaron a exportarse seis mil toneladas y en 1876 siete mil toneladas, configurándose Canarias como el proveedor del 80-90% del mercado mundial de cochinilla.La cochinilla tuvo no solo un efecto económico expansivo en forma de exportaciones, sino también el efecto de una expansión monetaria. Históricamente a Canarias - y debido a las estrictas regulaciones españolas del comercio de Indias, no se podía desembarcar mas que una pequeña parte de la plata de America - con lo que había una escasez crónica de moneda que tenía el efecto de una política monetaria restrictiva que lastraba el crecimiento. Pero ahora, los saquitos de cochinilla,  de la misma forma que los saquitos de oro en el salvaje oeste, empezaron a funcionar como medio de pago con lo que al impulso económico se sumo una especia de expansión monetaria asociada. Además cualquiera con un poco de tierra podía cultivar cochinilla, con lo que la riqueza se distribuyó, en mayor o menor medida, y alcanzo a amplias capas de la población. Desgraciadamente esto duro pocas décadas, ya que la llegada al mercado de los colorantes sintéticos acabó con el mercado.
Tampoco se crearon industrias de valor añadido para la manipulación y elaboración del tinte, sino que en una típica economía colonial se exportaba el producto agrícola apenas sin transformar. Lo mismo ocurrió posteriormente con el platano o el tomate, y lo mismo ocurre en cierta manera ahora mismo con el turismo, del que Canarias es tan solo el eslabón final de la cadena de valor de la industria. A lo largo de toda nuestra historia hemos estado replicando una y otra vez los modelos económicos coloniales.

Canarias con Cataluña

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La delegación de INTERSINDICAL CANARIA es recibida con emotivos saludos y aplausos en la manifestación celebrada en Madrid el 16 de marzo por el derecho a decidir y la libertad de los presos políticos catalanes.

 

 

 

 

 

 

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10.3.2019