Paqui Rivero 2Paqui Rivero

El año 2017 está marcado por el recrudecimiento del problema de la violencia de género en el Estado español, que ha encontrado nuevas respuestas por parte de la ciudadanía y del movimiento feminista, generando una reacción de denuncia intensiva para exigir que la violencia machista fuera reconocida como cuestión de Estado. Todo ello culminaría, a finales del mes de julio, en el denominado Pacto de Estado contra la Violencia Machista. Pero el punto de partida para abordar adecuadamente esta problemática en las islas debe ser el diagnóstico de la situación específica de Canarias.

Desde el año 2011, nos enfrentamos cada año a unos dos o tres asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas en las islas, una cifra que aumentaría si se considerasen como víctimas de violencia de género a mujeres asesinadas por hombres que no entran dentro de la definición de la actual ley orgánica (por ejemplo, la mujer transexual en Santa Cruz de Tenerife). Obviamente, no podemos dejar de insistir en la gravedad del hecho de que, en lo que va de 2017, en Canarias han sido asesinadas cuatro mujeres (tres en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y una en la provincia de Las Palmas), una cifra que no se producía desde 2010.

Según datos de 2016, en Canarias nos encontramos con un incremento respecto a 2015 de los casos de violencia de género que se hacen visibles ante las instituciones y servicios de atención desplegados en las islas, siguiendo la pauta que también se produce en el conjunto del Estado español: aumento de las llamadas al 1-1-2, del número de víctimas en los juzgados de violencia de género, del número de denuncias (Canarias es la segunda comunidad con mayor índice de denuncias por cada 10.000 habitantes), de las órdenes de protección de las mujeres y menores, de los juicios celebrados y de las sentencias condenatorias. Sobra decir que las personas denunciadas e imputadas por estos delitos han sido mayoritariamente hombres.

El Pacto de Estado pretende dar respuesta a varios puntos débiles que el actual sistema legal mantenía, sobre los que se producían indefensiones de las víctimas. Pero, aun reconociendo otras formas de violencia contra las mujeres (la violencia y agresiones sexuales, el acoso y abuso sexual, la trata y el tráfico de mujeres…), pospone su abordaje para posteriores desarrollos legislativos, mientras que los estudios recientes (más allá incluso de los casos de los que los medios de comunicación se hacen eco) reconocen también un preocupante incremento de las agresiones y la violencia fuera de las parejas o exparejas, formas de violencia machista no reguladas en la ley de 2004.

Las imprescindibles tareas de prevención (…) quedan relegadas a un voluntarismo que no corresponde a un problema de orden estructural como lo es la violencia machista. Y sin prevención, la violencia machista tiene garantizado, indefectiblemente, mucho futuro

Tristemente, tienen que suceder casos como el que en estos días estamos viviendo: el espeluznante caso de la manada, para constatar las asignaturas pendientes, tanto al comprobar el machismo recalcitrante que todavía orienta las acciones de muchos hombres como al comprobar que las mujeres agredidas y violadas son convertidas en culpables por un sistema penal en el que aún hay quienes piensan que son las mujeres violadas las que tienen que demostrar que no consintieron la agresión.

Los datos obtenidos por la última macroencuesta de 2015 señalan una incidencia nada despreciable de la violencia física (que han padecido unas 12 de cada 100 mujeres españolas) y sexual (sufrida por el 7,2% de las mujeres). La mayoría de las agresiones físicas han sido realizadas por hombres (58,8%), pero sobre todo las sexuales (97,5%).

En líneas generales, de los datos aportados por el Instituto Canario de Igualdad y los cabildos insulares, responsables de los servicios de prevención, atención y acogida a las víctimas de violencia de género, podemos extraer algunas conclusiones de interés para la reflexión y algunas tendencias en la atención a la violencia de género. La primera de ellas es que las condiciones económicas de las mujeres víctimas de violencia de género son mayoritariamente de gran precariedad, siendo una mayoría desempleadas y sin ingresos propios o con ingresos muy reducidos. Por lo tanto, a la vulnerabilidad derivada del maltrato se une la que deriva de essa precariedad que dificulta su autonomía.

La segunda es que el marco doméstico y la relación afectiva como pareja o expareja caracterizan el tipo de violencia mayoritaria que se atiende en las instituciones, pero no es la única que se produce, existiendo dificultades para que los servicios existentes en este momento tengan capacidad para una intervención singularizada según los tipos de violencia machista que sufren las mujeres. Se constata la necesidad de financiación para poder afrontar el apoyo a las víctimas de agresiones sexuales (prevención, acogida, atención…), de igual manera que para la intervención especializada con las niñas y niños menores víctimas de violencia de género.

En el marco del trabajo institucional, no cabe duda de que además de disponer del máximo posible de información de diverso tipo para poder evaluar el trabajo realizado en la prevención, la acogida y la atención a las víctimas de las diferentes violencias de género es necesario afrontar, desde posiciones dialogadas y consensuadas, la formulación de propuestas de mejora que requieren, sin discusión, reformas en el modelo y la cuantía de la financiación del sistema generado al amparo de la Ley 16/2003, vigente en Canarias.

En particular, se hace cada vez más necesario definir por parte del Gobierno canario un marco de financiación plurianual de los servicios especializados, para que su mantenimiento no dependa cada año de la firma de convenios que ralentizan la transferencia anual a los cabildos para la gestión de las redes insulares de atención a la violencia de género.

A una financiación plurianual debemos añadir la importancia de un incremento sustantivo y permanente de los fondos destinados al sistema integral. Con escasez de fondos, las imprescindibles tareas de prevención, tanto en el sistema educativo como en los distintos ámbitos de la vida social, quedan relegadas a un voluntarismo que no corresponde a un problema de orden estructural como lo es la violencia machista. Y sin prevención, la violencia machista tiene garantizado, indefectiblemente, mucho futuro.

Consejera del Cabildo de Tenerife por Si Se Puede

Silvia Rodriguez copiaSilvia Rodríguez Court

Las movilizaciones masivas y las expectativas de millones de personas reclamando la derogación de la LOMCE se desvanecieron.

La marea verde ocupó las calles recobrando la palabra robada por el Gobierno estatal y por algunos Gobiernos de distintas comunidades autónomas. En todos los territorios del Estado español se crearon foros de debates con análisis sobre las consecuencias que traería para la Educación pública la implantación de dicha Ley. Asimismo se plantearon alternativas concretas y globales que desgranaban cada uno de los aspectos perniciosos de la LOMCE, defendiendo el carácter público, laico y democrático de la Educación. Se reclamaba un modelo y sistema educativo que garantizara el derecho universal a una educación pública y el principio de igualdad de oportunidades.

Aquella bocanada de aire fresco esparcida por todos los rincones en los ámbitos educativos abrió puertas a la esperanza: era posible tumbar la LOMCE tras las elecciones generales, atendiendo al compromiso contraído por la gran mayoría de los partidos políticos y sellados en sus programas electorales. Mientras tanto, se empezaba a fraguar un pacto por una nueva Ley educativa consensuada con la participación de los distintos agentes educativos. Se sucedieron diversos borradores e intercambios en encuentros a nivel estatal.

¿Qué ha sucedido desde entonces? Cabría señalar en primer término que actualmente es una realidad la implantación de la LOMCE. Este tema podría ser objeto de análisis en otro artículo de opinión.

El PP logró centrar el debate en la paralización de las reválidas –que no en su derogación-, mientras se profundizaba en una política de recortes dirigida a desmantelar la educación pública y a empeorar las condiciones laborales y profesionales del conjunto del profesorado. Se acometía una brutal embestida contra la labor docente y el alumnado, por un PP más débil que antes pero rodeado de fuerzas políticas que o bien consentían la puesta en práctica de la LOMCE, o respondían reclamando “medidas que amortiguaran dicho impacto”, o delegaban en una comisión parlamentaria la elaboración de una Ley alternativa. Una minoría siguió apostando por vertebrar ese pacto educativo fuera del Parlamento español, pero con poca capacidad de respuesta, ya que la marea verde quedó disuelta. Había perdido la batalla de impedir que la LOMCE entrara en los centros educativos. Una marea verde que se encontró en un callejón sin salida, exhausta, después de innumerables huelgas y movilizaciones sin obtener resultado alguno.

El PP logró imponer la Ley Wert y parece haberse naturalizado su aplicación en los distintos territorios del Estado español. En lo que respecta a Canarias nos encontramos con un Gobierno –el de Coalición Canaria- que no cuestiona cada paso que da el PP y que practica un seguidismo fiel a sus dictados.

Desde hace un año se constituyó una Comisión de Educación del Congreso de los Diputados y en estos días el debate se centra en cuál ha de ser el sistema de voto para introducir modificaciones o para derogar la LOMCE. Todos los grupos parlamentarios hacen sus recuentos y sumas proponiendo algunos una mayoría cualificada, otros una mayoría absoluta o una unanimidad como sistemas de voto.

No parece que ese sea el debate que más preocupe a los agentes del ámbito educativo ni tampoco la vía, si no se implican en las propuestas alternativas también las organizaciones sindicales, sociales y las comunidades educativas y si finalmente no se deroga la LOMCE y tan solo se introducen pequeños cambios en la misma, como pretenden, entre otros, el PP y Ciudadanos.

¿Y el Gobierno de Canarias? En esta legislatura no se ha posicionado de un modo explícito ni Coalición Canaria ni la Consejería de Educación respecto a la LOMCE. Sin embargo, prevalece su mutismo y la aceptación implícita de la misma.

La Ley Canaria de Educación (LCE) se elaboró y aprobó entre otras razones para que sirviera de muro de contención frente a la LOMCE. Sin embargo, la interpretación sesgada que está haciendo el Gobierno de Canarias de la LCE está sirviendo para reforzar los postulados y la filosofía de la LOMCE.

La derogación de la Ley Wert es una necesidad imperiosa e inaplazable. El servicio público educativo está en peligro.

 

chema hernandezChema Hernández Aguiar

La Provincia abre con júbilo su portada con la maravillosa e increíble noticia de que la cuarta parte de la población canaria no ha nacido aquí.  En páginas interiores, nos regala un álbum familiar de residentes extranjeros con hermosas y lindas fotografías, mejores sonrisas, historias hermosas y voladores de felicidad inmensa.

Las cifras que aporta son las cifras de una ocupación, de la ocupación silenciosa de nuestras islas, de un territorio limitado, sometido en las ciudades a densidades de población de vértigo, que llevan a disputar un metro cuadrado de superficie a tres o cuatro personas.

Si este ritmo de crecimiento se sostiene, considerando que el cuarto de población son cifras oficiales y que los datos se aproximan más a un tercio de la población, con islas como Fuerteventura y Lanzarote donde los nacidos se aproximan a menos de la mitad, además  municipios de Gran Canaria y Tenerife donde también sucede lo mismo, considerando el ritmo de crecimiento de las dos últimas décadas, no es disparatado establecer que en una década más se acerquen al 50%.

En numerosos países europeos preocupa el crecimiento de los residentes nacidos en el extranjero. Observen estos datos, ni siquiera Alemania, Suecia o Austria se aproximan a lo datos de Canarias, sólo superada por Estados Unidos o Arabia Saudí, por razones obvias.

Mas de una cuarta parte de los residentes en Canarias no han nacido aquí, un 25%. Observa esta tabla.

País

Porcentaje de población nacida en el extranjero

  1. Austria. 18,7
  1. Suecia. 18,5
  1. Chipre. 16,7
  1. Estonia. 15,8
  1. Irlanda. 15,8
  1. Alemania. 15,3
  1. Noruega. 14,4
  1. España. 12,4Fuente: Eurostat(2016) Resulta sencillo que nos mostremos receptivos al ecosistema de las tortugas, de los capirotes o de las ballenas, sin embargo cuando se trata de preservar y conservar el ecosistema de una comunidad de seres humanos que ancestralmente lo habitan, con su cultura y sus tradiciones , con sus valores y su historia, con su modo de interpretar y concebir el mundo y la vida, en un espacio limitado y finito como son las islas, rápidamente surgen los que levantan la bondadosa bandera del no a la xenofobia. Pues bien lo diré alto y claro, en Canarias lo que padecen los canarios es apartheid. La población de las islas está siendo sistemáticamente relegada a las periferias de la ciudad, siendo ocupadas los centros y aledaños de las ciudades por población foránea. Es de tal evidencia que los barrios de clases medias pudientes, pongamos por ejemplo La Minilla, el entorno de las Ramblas, cercana al Hospital Negrín, gran parte de las nuevas edificaciones de Las Canteras y  Guanarteme se pueblan de extranjeros o no nacidos en las islas, por cierto poblados de banderas españolas, al tiempo que los isleños ocupan los barrios más alejados.Es tal el número de extranjeros que ocupan las islas que de seguir este ritmo la avenida de Las Canteras se denominará Vía de las Canteras, tomada por italianos y el taxi en Santa Cruz, carrotaxi, por no relatar el auge de determinadas nacionalidades en servicios de habitaciones de los Hoteles de los del Círculo de Empresarios del Mal. Me cuentan que uno de ellos se ha especializado en personal filipino.Ahora, ya tienen argumentos para insultarme de nuevo el colectivo foráneo o filoforáneo, en el anterior articulo el mejor de los argumentos contrarios al texto no es reproducible por su “lograda estética”.Va siendo hora te poner las cosas en su sitio.En África, a enero del año del colapso

Jorge DortaJorge Dorta

Hoy toca hacer uno de esos artículos tremendamente impopulares por decir las verdades del barquero, pero alguien tiene que decirlas. El articulo viene a colación de un mensaje que recibí hoy por wassap. El mensaje que recibí era la típica imagen con un lazo de colores para compartirlo, ya saben rosa contra el cáncer de mama, el verde contra la violencia sexual, el naranja contra el maltrato animal, etc....

El lazo en cuestión era un lazo marrón protestando contra la subida de las pensiones. Imagino que han elegido el color marrón para representar la "mierda" de subida del 0,25% con que se actualizarán las pensiones este año.

Ahora los pensionistas piden solidaridad al resto de la población, pues señores se los digo claro... a mi no me da la gana de ser solidario con ustedes ... y no es solo por lo escatológico del mensaje. Te explico el porqué. Los pensionistas piden ahora solidaridad con ellos pero cuando había que ser solidario con las nuevas generaciones favoreciendo un cambio político en este país, cuando había que generar un cambio en el modelo económico y en el modelo de país, cuando había que ser solidarios con los jóvenes favoreciendo un cambio que les permitiera un futuro ¿que hicieron los pensionistas? pues seguir votando al PP y al PSOE (y en Canarias a los caciques de la CoCa que para el caso es lo mismo).

Quizás me digas que hay que ser solidario con el que menos tiene, con el obrero que se ha pegado toda su vida trabajando, con el campesino que se ha partido el lomo en el campo.... que a ellos es a los que mas perjudica este misero incremento... y tendrás razón, pero si te miras los informes del CIS y el perfil de votante del PSOE y del PP, los dos partidos del régimen, veras que votan mayoritariamente personas mayores, pensionistas y con pocos estudios. 

Negaron el cambio por miedo a perder sus pensiones, ante el atropello del Régimen del 78 en Cataluña, salieron corriendo a colgar la banderita de España de los cojones en los balcones, y se lanzaron a protestar contra los catalanes y a defender la sacrosanta Constitución del 78 que ellos votaron, pero que ni yo ni la gente mas joven que yo hemos votado ni se nos ha pedido nunca nuestra opinión al respecto, cuando habia que hacer un cambio dijeron aquello de los experimentos en casa con gaseosa ...

.. pues ahora que se jodan con sus pensiones de mierda y que le reclamen el cumplimiento de la dichosa Constitución al PP y al PSOE porque yo no pienso mover un dedo.

Decía Confucio que hay tres formas de aprender, mediante el análisis que es la mas noble, mediante la imitación, la más facil, y mediante el sufrimiento la mas dura.... pues a sufrir se ha dicho.

Como decían nuestros mayores, con la cuchara que coges con esa comerás ...

Domingo GariDomingo Gari

Es una conducta bastante común que los canarios/as renieguen de su lado indígena, no así de los demás componentes étnicos que conforman su identidad de grupo. Tanto estudiantes universitarios, incluidos los del grado de Historia, como el pueblo mismo, sea de la clase social que sea, cuando la ocasión se presenta en tertulia amigable o en foros de otra índole, suelen repetir la consabida idea de que los guanches fueron exterminados durante la conquista militar de las islas. Hablo aquí de guanches como genérico al conjunto de los habitantes precoloniales. Lo guanche se reduce al terreno del mito.

No sé a ciencia cierta cuándo esa idea pasó a ser parte constitutiva del sentido común de los canarios. Es verdad que a este respecto, como en otros, el sistema educativo en Canarias hace agua por todos lados, y que buena parte de responsabilidad en la construcción de ese imaginario se debe al poco interés demostrado por las autoridades educativas para buscarle solución. Tras 35 años de competencias plenas, podemos decir que el fracaso es absoluto.

Viajeros y estudiosos de nuestro pasado, sin embargo, siempre han defendido la idea contraria. La población canaria en la edad contemporánea procede de manera mayoritaria de sus abuelos precoloniales, como gusta decir al profesor Pablo Quintana. Para el etnógrafo Juan Bethencourt Afonso el porcentaje rondaba el 90% (para Tenerife) en el momento de constituirse la nueva sociedad en el siglo XVI. En estudios más recientes, el catedrático de historia económica, Antonio Macías, habla del 40%. Entre esos dos investigadores otros muchos remarcan similares ideas, sin dar concreciones porcentuales. A falta de un estudio de demografía histórica que nunca se ha llevado a cabo, mantengamos esas horquillas.

George Glas en su Descripción de las Islas Canarias de 1764 escribió: “Aunque los habitantes de estas islas se consideran españoles, provienen de una mezcla de los antiguos habitantes, los normandos y otros europeos que los sometieron, y de algunos moros cautivos”. Y en otro pasaje remarca: “Las grandes familias de estas islas se sentirían altamente ofendidas si alguien les dijera que son descendientes de los moros, o incluso de los antiguos habitantes de estas islas; sin embargo, imagino que no sería cosa difícil probar que la mayor parte de sus amables costumbres les han sido transmitidas por aquellas gentes”.

El antropólogo francés René Verneau, estudioso destacado de los pueblos del norte de África, escribió en 1891: “Los habitantes (de Tenerife) se parecen mucho, desde todos los puntos de vista, a sus vecinos de Gran Canaria. Sin embargo, el tipo guanche se observa con más frecuencia”. En otra parte de su estudio anota: En el “pueblo de San Juan de la Rambla (…) no nos hallamos en presencia de descendientes de los conquistadores. Son realmente guanches, a los que se han venido a mezclar algunos españoles”. En su periplo por los pueblos del Archipiélago podemos leer consideraciones del mismo estilo.

Medio siglo antes, hacia el decenio de 1840, Sabino Berthelot, en su trabajo Etnografía y Anales de la Conquista de Canarias, dio origen a los trabajos de antropología física en los que dejó sentado la continuidad entre los habitantes precoloniales y los del siglo XIX.

Hacia 1901 el historiador, geógrafo y militar Rafael Torres Campos, en el discurso presentado para ser miembro de la Real Academia de la Historia, que lleva por título Carácter de la conquista y colonización de las Islas Canarias, defendió parecidas posiciones. Argumentaba que ello ponía de manifiesto la naturaleza integradora que tuvo la conquista, que fue capaz de incorporar a los indígenas canarios en el seno de la nueva sociedad colonial, como demuestran las concesiones de datas a las familias aborígenes. Dice Torres Campos que “de los hechos de armas que hacen los historiadores, se deduce que de las guerras de conquista no perdieron las Islas una vigésima parte de su población”, y toma como dato demográfico la cifra de 100.000 habitantes que había dado Fray Bartolomé de las Casas en su libro Historia de las indias, publicada en 1520.

Para Torres Campos la razón de que se haya ocultado la evidencia guanchinesca tiene que ver con “el deseo de los indígenas canarios de ser tenidos como españoles”. Idea bastante pertinente si tenemos en cuenta que la diferencia material entre las dos culturas es tan favorable al mundo europeo con respecto al canario, que más allá de algunos intentos heroicos de resistencias llevadas a cabo por los alzados en los primeros decenios del siglo XVI, el grueso de la población, tras la derrota militar, no tuvo otra alternativa que aceptar el dominio de los europeos en la nueva sociedad colonial, lo que implicó también la pérdida de su lengua y la toma de los nombres y apellidos de los conquistadores que les ejercían de padrinos de bautismo. Quizá esperaban así salir de una sociedad de la carencia, para entrar en una que les garantizase los sustentos mínimos de manera más regular y segura. Tras la conquista, Canarias se instaló en el atraso de las sociedades periféricas del capitalismo, y ahí estuvo unos cuantos siglos. Pero el salto cualitativo había sido evidente.

Con esta integración durante la colonización primigenia de la que nos habla Torres, se terminó logrando la permanencia de la identidad étnica. “Como los rasgos físicos de los actuales canarios, la perpetuación de las antiguas costumbres, de los utensilios y de los procedimientos de las industrias domésticas y agrícolas de los indígenas, muestra que el pueblo primitivo está vivo”. Todo ello, “acusa claramente que no son descendientes de los conquistadores, aunque ellos lo pretendan”. El desconocimiento del pasado en estas islas lleva a la paradoja, junto con las razones anteriores, según Torres, de que haya “podido pensarse que dejó escasa huella la población primitiva, y se ha dado lugar al peregrino caso de que guanches ó mestizos contemporáneos sostengan la completa exterminación de la raza cuya noble sangre circula por sus venas”.

El antropólogo y profesor de la Universidad de La Laguna, Manuel Lorenzo Perera, en su conocido libro La tradición oral en Canarias, apuntaba en el decenio de los ochenta del siglo pasado otra razón para explicar la desmemoria sobre nuestro lado amazigh, y era la insuficiente atención de los estudios sobre la sociedad campesina llevados a cabo hasta entonces. Se perdía así el “filón de investigación etnohistórico (…) y (…) las fuentes orales”. Un cuarto de siglo después de la advertencia de Lorenzo Perera, algunos trabajos comienzan a paliar tal déficit (Joaquín Carreras, 2004; Fernando Sabaté, 2012). En todos los pueblos del sur la etnohistoria es una disciplina central para la explicación del pasado, y aquí está por desarrollarse convenientemente.

El colonialismo produce que al colonizado sólo le quede la “alternativa de la asimilación”, según nos recordaba Albert Memmi en su libro El retrato del colonizado, en el que nos enseña que “el colonizado parece condenado a perder progresivamente la memoria”. Idea que hemos de complementar con la manifestada por Frantz Fanon en Los condenados de la tierra, cuando analizando el impacto que el colonialismo francés había generado en la mente de los argelinos, dijo que la situación colonial genera en la mente del colonizado el deseo de “instalarse en el lugar del colono (…) sustituir al colono”. 

¿Es ese nuestro diagnóstico?

 

Jorge DortaJorge Dorta 

A raíz de la situación actual en Cataluña, el gobierno de España ha mandado una carta al gobierno de Canarias a modo de advertencia. La misiva, dirigida a Coalición Canaria con copia al califa que quiere ser el califa en lugar del califa, es decir, Nueva Canarias, empieza diciendo; 

Sabemos que sois los más fieles defensores de la españolidad de Canarias, ya que en una Canarias independiente, democrática y con un pueblo despierto consciente de sus derechos no podríais robar tanto ni perpetuaros en el poder a través de una ley electoral fraudulenta como la que os hemos diseñado. Pero por si se os ocurre tener tentaciones independentistas mirad lo que está ocurriendo en Cataluña y tomad buena nota de las catastróficas consecuencias económicas que implicaría. Mirad como en Cataluña Caixabanc, Banco Sabadell y muchas otras empresas están cambiando su domicilio fiscal.

Si os independizais todas las grandes empresas españolas con domicilio fiscal en Canarias lo trasladarán para tributar en España (como hacen actualmente), en lugar de acogerse a los beneficios fiscales de las islas. Pensad cuantas empresas del Ibex 35 tienen su domicilio fiscal en Canarias. Os quedareis sin industria, sin sector financiero y sin multinacionales.

Si Canarias se independiza las empresas españolas dejarán de acogerse a los beneficios fiscales del REF y a la RIC y empezaran a pagar impuestos en las islas. Estais advertidos.

Además, si Canarias se independiza ya no podremos devolver en forma de subvenciones parte de lo mucho que os robamos.

Pero si estas amenazas no son suficiente para hacer entrar en razón a los canarios, os advertimos también con otra serie de medidas.

Si Canarias se independiza, España como represalia ya no os venderá nada, tendréis que comprárselo todo a otros países. A día de hoy os hemos obligado a comprarnos más del 90% de vuestras importaciones totales, sin que España sea un monstruo exportador ni un gigante competitivo. Hasta ahora os hemos vendido los excedentes de producción que España no podía colocar en el resto del mundo. Si os independizais tendremos que buscarnos otro al que encasquetarselo. Si queréis arriesgaros a comprar directamente a alemanes, suecos, estadounidenses, chinos o británicos allá vosotros, nosotros os hemos advertido.

Tampoco os venderemos frutas y verduras de Marruecos, así que en vez de nosotros comprarlas en Marruecos, llevarlas a Murcia, empaquetarlas, ponerles un sello, mandarlas a Sevilla y de allí meterlas en un barco para Canarias para que nos las compreis, tendréis que comprarlas directamente a Marruecos y meterlas en un barco en Tarfaya o Agadir para mandarlas a Canarias frescas y en el mismo dia.

Olvidaros también de que traigamos el pescado desde el banco pesquero canario saharaiano a España para aquí desembarcarlo, tratarlo y luego mandarlo de vuelta a Canarias, ... tendreís que adquirir el pescado directamente del mar a la mesa.

Además desaconsejaremos a los españoles a que vayan de vacaciones a Canarias y les aconsejaremos que viajen a lugares mas exóticos como Turquía, Arabia Saudi o Túnez, así en lugar de 16 millones de turistas tan solo recibiréis 13 millones de turistas. Estáis advertidos.

Tampoco os permitiremos entrar en la Unión Europea. Toda vuestra extensa producción industrial no podreís venderla en la UE, tendréis que ser país y territorio de ultramar con un estatus de asociación a la UE con pleno acceso a los mercado europeos para vuestras exportaciones, o alternativamente país ACP también con pleno acceso a los mercados europeos.

Y finalmente, si aun no habéis entrado en razón, si os independizais os volveremos a colocar en un cuadradito en el mapa debajo de Baleares... estais advertidos