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La Coordinación de la Marcha Mundial de las Mujeres en Marruecos sigue acompañando las luchas de las mujeres contra las políticas de empobrecimiento y humillación que las afectan.

Desde la promulgación de las leyes de emergencia sanitaria a raíz de la pandemia en marzo de 2020, la situación de las mujeres en Marruecos ha empeorado mucho. Las mujeres son las que más han sufrido las consecuencias de la asfixiante crisis económica derivada de esta pandemia. Las medidas adoptadas contra la pandemia han agravado las condiciones de vulnerabilidad y pobreza que ya padecían.

La crisis sanitaria expuso las terribles consecuencias de la falta de una economía nacional orientada a satisfacer las necesidades de la población. También reveló la brutalidad de las políticas neoliberales impuestas por los líderes del país desde principios de la década de 1980, que llevaron al desmantelamiento del sector público, deterioro de los servicios sociales, aumento vertiginoso de la deuda, a la acumulación de la riqueza en manos de un grupo muy reducido de familias que dominan la economía y controlan el país, la intensificación de prácticas anticompetitivas[1] que benefician a los ricos y poderosos y la agudización de la corrupción en las esferas económica y política, entre otras.

Más violencia y más pobreza

Las políticas neoliberales intensificaron la vulnerabilidad de las mujeres, acentuando su pobreza, perpetuando la visión despectiva sobre ellas y agravando las diversas causas de violencia a las que están sometidas, además de privarlas de sus derechos económicos y sociales más básicos, como educación, salud, vivienda digna, trabajo decente y protección social. Estas políticas también han privado a las mujeres de derechos políticos y civiles, como la participación en puestos de decisión, la protección contra la violencia, el derecho a la igualdad en el seno de la familia, la preservación de la dignidad y el derecho a la maternidad deseada.

En las zonas rurales, enfrentamos la falta de cobertura social de las mujeres, la expansión de la crisis del agua potable, la escasez de alimentos y la terrible explotación de las agricultoras y agricultores y trabajadoras y trabajadores de la industria alimentaria. Estas personas están más vulnerables a la infección debido a la ausencia total de medidas de prevención y sensibilización entre ellas, y a la imposición del trabajo durante la cuarentena para asegurar los productos agrícolas básicos para las ciudades.

Durante la pandemia, como ocurrió en muchas regiones del mundo, se incrementó la violencia contra las mujeres, especialmente en las zonas urbanas. Muchas mujeres perdieron sus puestos de trabajo, ya que la mayoría trabaja en el sector informal, muy afectado por la crisis económica derivada de la mala gestión de la pandemia por parte del Estado. En cambio, las actividades de trabajo doméstico no regulado y no remunerado aumentaron como consecuencia de la interrupción de la mayoría de los servicios sociales y a las mujeres les tocó asumirlas.

Mujeres al frente de las luchas

Frente a estas malas condiciones de vida, y pese al poder de las mentalidades que marginalizan a las que destacan en la sociedad, las mujeres han desempeñado un papel importante en la lucha del pueblo ante la pandemia. Han contribuido a esta lucha como trabajadoras de la salud. Organizaron la solidaridad en los barrios durante el toque de queda. Llevaron a cabo campañas de sensibilización sobre las medidas contra la COVID-19. Brindaron apoyo psicológico a las familias afectadas. Las asociaciones de mujeres – entre ellas las de las integrantes de la coordinación de la MMM – se movilizaron para apoyar a las mujeres víctimas de la violencia, en las difíciles condiciones impuestas por la pandemia. Las fuerzas del orden prohibieron a las mujeres que salieran de sus casas durante el toque de queda, aunque cuando buscaban huir de la violencia, sin tener en cuenta si sufrían o incluso si estaban expuestas al peligro de ser asesinadas.

Aun así, las mujeres han asumido el liderazgo en la mayoría de las luchas, organizadas por diferentes categorías sociales y profesionales, como las luchas sociales que ha vivido Marruecos en los últimos años, incluso durante la pandemia. Estuvieron en la primera línea de las huelgas organizadas por los profesionales de la salud para exigir condiciones dignas y seguras en los centros de trabajo. En las protestas organizadas por profesoras y profesores contratados que reivindican la integración en el sector público. Las huelgas organizadas por las trabajadoras agrícolas obligadas a trabajar. Estas trabajadoras exigían medidas de higienización y prevención contra el virus en los lugares de trabajo. Las mujeres estuvieron presentes en las diversas manifestaciones populares que tuvieron lugar en las pequeñas ciudades marginalizadas, abandonadas por las autoridades en las difíciles condiciones de la pandemia y bajo las restrictivas leyes anticovid.

La Coordinación de la Marcha Mundial de las Mujeres en Marruecos sigue acompañando las luchas de las mujeres contra las políticas de empobrecimiento y humillación que las afectan. Presentamos nuestra contribución a las luchas populares, a la lucha contra el poder despótico y las políticas de prevaricación, exigiendo – entre otras cosas – la liberación de los presos de conciencia. Las mujeres también han participado masivamente – y la coordinación de la MMM las acompaña – en los actos de solidaridad con el pueblo palestino, para denunciar la normalización de relaciones que el régimen marroquí ha adoptado abiertamente, apoyando así los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por la ocupación sionista.


[1] Las prácticas anticompetitivas (l’économie de la rente, en francés) se basa en la creación, protección y explotación de privilegios otorgados por el poder político, inmerso en un alto nivel de corrupción y abuso de poder para el enriquecimiento ilegítimo e ilícito.

 

Fuente: https://capiremov.org/es/

Por Marcha Mundial de las Mujeres de Marruecos

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